«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Gracias a distritos como Estocolmo y Malmö

El ‘plan Sánchez’ funciona en Suecia: la izquierda logra hasta el 98% de los votos en barrios tomados por inmigrantes musulmanes

Musulmanes celebran la victoria de la izquierda en Suecia. Redes sociales

La inmigración masiva procedente de países musulmanes ha alterado de forma estructural el mapa electoral sueco y se ha convertido en un factor decisivo en las elecciones generales celebradas ayer, 13 de septiembre. En varios distritos de Estocolmo y Malmö con alta concentración de población de origen extraeuropeo —especialmente de Somalia, Irak, Siria, Afganistán y otros países de mayoría musulmana— los partidos de izquierda han obtenido resultados aplastantes, que en algunos casos rozan o superan el 97-98% de los votos.

Los datos preliminares difundidos en redes y contrastados con recuentos oficiales de distritos concretos muestran un patrón claro. En barrios de Estocolmo con fuerte presencia inmigrante, el bloque de izquierda (Vänsterpartiet, Socialdemócratas, Verdes y Centro) sumó el 94,5% de los sufragios, frente a apenas el 4,8% del bloque de derecha. El Partido de Izquierda (V) obtuvo el 43,7% y los Socialdemócratas el 47,5%. En Rosengård centrum, uno de los distritos más emblemáticos de Malmö y clasificado como zona especialmente vulnerable, el resultado fue todavía más extremo: 97,6 % para la izquierda (V 41,2% y Socialdemócratas 54%) frente a un 2% para la derecha.

Este fenómeno no es anecdótico. Análisis de los cien distritos con mayor proporción de nacidos en el extranjero y de las zonas que la policía sueca denomina «utsatta områden» (áreas vulnerables) confirman que Vänsterpartiet ha experimentado subidas de hasta 14 puntos porcentuales o más respecto a 2022, especialmente en Rinkeby, Tensta, Hjulsta y Rosengård. En algunos de estos recintos el partido de izquierdas ha pasado a ser la primera fuerza, superando incluso a los Socialdemócratas. El apoyo combinado de Socialdemócratas e Izquierda en estas zonas supera con frecuencia el 70-80% y, en los casos más marcados, se acerca al 98%.

A nivel nacional el recuento sigue siendo ajustadísimo. Con la mayor parte de los votos escrutados, el bloque de centroizquierda liderado por Magdalena Andersson (Socialdemócratas) aventaja por tres escaños (176-173) al bloque de derecha del primer ministro saliente Ulf Kristersson. Los Socialdemócratas se mantienen como primera fuerza con alrededor del 28%, aunque es uno de sus peores resultados históricos. La diferencia final podría depender de los votos del extranjero y de los anticipados que se contabilizarán hasta el miércoles.

El paralelismo con las políticas migratorias impulsadas por Pedro Sánchez en España resulta evidente para quienes siguen el debate europeo. La llegada sostenida de población procedente de países musulmanes, combinada con la concesión de derechos de voto (nacional o local según el caso) y con un patrón de voto muy concentrado hacia formaciones de izquierda, reproduce un efecto electoral que ya se observa en varios países de Europa occidental. En Suecia, las encuestas previas ya situaban el apoyo de votantes musulmanes a Socialdemócratas, Izquierda y Verdes en torno al 85%. El recuento de ayer en los barrios más afectados lo ha confirmado sobre el terreno.

Los resultados de estos distritos no deciden por sí solos el Parlamento (Riksdag), pero ilustran cómo la demografía ha modificado el equilibrio político en las grandes ciudades. Mientras el voto nativo se reparte de forma más equilibrada entre bloques, en las zonas de alta inmigración extraeuropea la izquierda obtiene mayorías que en cualquier otro contexto se considerarían propias de sistemas de partido hegemónico. El fenómeno, documentado tanto por medios suecos como por los recuentos oficiales de distritos concretos, se ha convertido en uno de los datos más comentados de la noche electoral.

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