Un narcotraficante albanés que entró ilegalmente en Reino Unido utilizando una identidad falsa ha evitado ingresar en prisión pese a declararse culpable de suministrar cocaína durante 18 meses. El juez tuvo en cuenta, entre otras circunstancias, que su pareja padece depresión y dolor crónico y depende de él para distintas tareas cotidianas.
Urim Morina, de 27 años, había sido condenado a dos años y cuatro meses de prisión por participar en una red de distribución de cocaína y por poseer documentación expedida a nombre de otra persona. Sin embargo, el juez James Bromige decidió suspender la pena durante tres años.
La decisión ha sido posible gracias a las nuevas reglas de suspensión de condenas introducidas en Reino Unido en plena crisis de saturación penitenciaria. Hasta ahora, los tribunales sólo podían suspender penas de hasta dos años, pero el nuevo marco permite hacerlo con condenas superiores.
Las reformas forman parte de las medidas impulsadas bajo el Gobierno laborista para reducir la presión sobre unas cárceles británicas que llevan meses operando al límite de su capacidad.
Morina había entrado previamente de manera ilegal en Reino Unido utilizando un documento de viaje con una identidad diferente. Según se expuso durante el procedimiento, su padre lo había enviado al país con la esperanza de que pudiera encontrar «una vida mejor».
Distribuyó cocaína durante 18 meses
La Policía detuvo al albanés después de registrar su vivienda el pasado marzo durante una investigación relacionada con una red de tráfico de drogas. Los agentes localizaron un teléfono móvil utilizado por Morina que permitió acreditar que había suministrado cocaína durante aproximadamente un año y medio.
Aunque no se encontraron sustancias estupefacientes dentro del domicilio, los investigadores hallaron cerca de 700 libras en efectivo y un certificado de viaje perteneciente a un hombre con otro nombre. Morina terminó reconociendo los delitos.
Durante la vista, su abogado defensor aseguró que hasta entonces no había cometido otros delitos —al margen de su entrada ilegal— y destacó que había obtenido diferentes titulaciones académicas y profesionales desde su llegada al país. El juez sostuvo igualmente que, aparte de haber entrado ilegalmente en Reino Unido, Morina había llevado una vida generalmente respetuosa con la ley y destacó su «fuerte ética de trabajo».
Su pareja sufre depresión y dolor crónico
Uno de los elementos considerados por el magistrado fue la situación familiar del condenado. La defensa explicó que su pareja padece depresión y dolores crónicos, lo que hace que Morina se encargue de cocinar, limpiar y acompañarla a sus citas médicas. El juez aceptó que esas circunstancias personales debían formar parte de su valoración a la hora de decidir si la pena podía quedar suspendida.
Finalmente, Morina no ingresará en prisión siempre que cumpla las condiciones establecidas durante los próximos tres años. Además, deberá realizar 175 horas de trabajos no remunerados y participar en 25 jornadas de rehabilitación.