«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
El golpe político no se limita a la oposición

El primer ministro izquierdista de Reino Unido, Keir Starmer, contra las cuerdas: crecen las peticiones de dimisión por el escándalo Mandelson

El primer ministro de Reino Unido, Keir Starmer, saliendo del número 10 de Downing Street. Europa Press.

El primer ministro británico, Keir Starmer, se encuentra cada vez más acorralado políticamente tras el escándalo por el nombramiento de Peter Mandelson, investigado en el marco del caso Epstein, como embajador en Estados Unidos.

Las revelaciones han desatado una tormenta política en Londres después de conocerse que Mandelson fue autorizado para el cargo pese a no contar con la habilitación de seguridad necesaria, lo que ha provocado una oleada de críticas y exigencias de dimisión desde todo el espectro político.

La líder conservadora Kemi Badenoch ha sido contundente: «Si el primer ministro no sabe lo que ocurre en su propia oficina, no debería dirigir el país». A estas críticas se ha sumado el líder de Reform UK, Nigel Farage, quien ha denunciado que la destitución de altos cargos en Exteriores no es más que un intento de proteger a Starmer.

También desde el Partido Liberal Demócrata, su líder Ed Davey ha elevado la presión al advertir de que si el primer ministro mintió sobre lo ocurrido, «tiene que irse».

El golpe político no se limita a la oposición. Incluso dentro del propio laborismo han surgido dudas sobre la versión oficial. La histórica diputada Diane Abbott ha cuestionado abiertamente que Starmer desconociera los hechos, alimentando la percepción de una crisis interna en el Gobierno.

Desde Escocia, el ministro principal John Swinney ha ido más allá, calificando la situación de «nivel de incompetencia asombroso» y reclamando la dimisión del jefe del Ejecutivo británico.

La respuesta de Downing Street no ha logrado contener el desgaste. Starmer ha intentado desvincularse del escándalo y ha cargado contra el Ministerio de Exteriores por no haberle informado, llegando incluso a retirar temporalmente su capacidad para autorizar credenciales de seguridad.

Sin embargo, las medidas adoptadas —incluido el cese de altos cargos como Oliver Robbins— no han frenado la crisis. Según informaciones publicadas por The Guardian, la autorización de Mandelson había sido inicialmente denegada tras un análisis exhaustivo de sus antecedentes, pero fue finalmente concedida pese a las advertencias internas.

El escándalo golpea directamente la credibilidad de Starmer, que había prometido regeneración política tras años de desgaste institucional en Reino Unido. Hoy, sin embargo, el primer ministro aparece cercado por las dudas, las críticas y una creciente presión para abandonar el cargo, en lo que ya se perfila como una de las mayores crisis de su mandato.

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