España pierde terreno en el mercado europeo del tomate y soporta una avalancha de importaciones marroquíes que han aumentado un 71% desde 2012. La Federación Española de Asociaciones de Productores Exportadores de Frutas, Hortalizas, Flores y Plantas vivas (FEPEX) ha trasladado este miércoles al Parlamento Europeo que el Acuerdo de Asociación entre la Unión Europea y Marruecos se ha convertido en el principal motor de competencia desleal, un problema que se intensificará con la modificación del pacto aprobada el pasado mes de octubre.
La federación remarca que la desigualdad empieza en el ámbito laboral. En España, el coste salarial mínimo se sitúa en 9,74 euros por hora trabajada, mientras que en Marruecos apenas alcanza 0,98 euros. Y la brecha no afecta sólo a España: Italia soporta costes mínimos de 9,68 euros/hora y Polonia de 7,43 euros/hora, cifras imposibles de igualar frente al país magrebí.
A ello se suma un segundo frente: las prácticas fitosanitarias y medioambientales. FEPEX señala que Marruecos continúa utilizando productos prohibidos por los acuerdos multilaterales de defensa del medio ambiente. Uno de los ejemplos más graves es el bromuro de metilo, un insecticida y fungicida vetado en la UE desde 2005 por su impacto en la capa de ozono, pero aún autorizado en territorio marroquí.
La federación advierte de que el impacto del acuerdo no se limita al tomate. Desde que entró en vigor en 2012, el flujo comunitario de frutas y hortalizas importadas desde Marruecos ha pasado de 831.338 toneladas a 1,4 millones, reflejando un crecimiento descontrolado que presiona al productor europeo.
La situación, advierte FEPEX, empeorará con la modificación del Acuerdo de Asociación cerrada entre la Comisión Europea y Marruecos en octubre y ya en vigor de forma provisional. Este cambio permitirá que las producciones del Sáhara Occidental disfruten de las mismas ventajas arancelarias que las marroquíes, disparando aún más la entrada de mercancía en condiciones ventajosas.
FEPEX alerta además de que la normativa aprobada el 26 de noviembre —el Reglamento delegado 2023/2429— provocará una etiqueta engañosa para el consumidor europeo. Con la nueva redacción, las frutas y hortalizas procedentes del Sáhara Occidental podrán identificarse con el nombre de las regiones de procedencia sin mencionar su origen real, esquivando la exigencia comunitaria de indicar el país de origen.
Por todo ello, la federación considera esencial que el Parlamento Europeo no ratifique el acuerdo alcanzado en octubre entre Bruselas y el país magrebí, por su impacto directo y creciente en el sector español y en el conjunto del mercado comunitario.