Las centrales nucleares británicas de Heysham 1 y Hartlepool seguirán operativas un año más de lo previsto, después de que el Reino Unido haya decidido reforzar su apuesta por la energía nuclear para cubrir sus necesidades energéticas.
EDF Energy, operador y principal propietario de ambas plantas, confirmó este martes que continuarán generando electricidad hasta marzo de 2028, lo que permitirá mantener más de 1.000 empleos durante ese periodo.
La decisión se produce tras los resultados positivos de las inspecciones de grafito realizadas en los últimos nueve meses, que han avalado la extensión de la vida útil de las instalaciones situadas en Lancashire y Teesside. Se suma además a la prórroga concedida en diciembre del pasado año a los otros dos reactores refrigerados por gas avanzados de EDF en el país, Heysham 2 y Torness.
El director general de operaciones nucleares de EDF, Mark Hartley, subrayó que la medida «tiene sentido», ya que un año adicional de actividad en estas dos centrales «tiene el potencial de abastecer a más de cuatro millones de hogares y reducir la necesidad de gas importado«.
La apuesta por prolongar la vida de las plantas coincide con el avance del proyecto de la futura central nuclear de Sizewell C, en Suffolk. Con una inversión de 38.000 millones de libras, el complejo entrará en funcionamiento en la década de 2030, dará suministro al equivalente de seis millones de hogares y generará unos 10.000 empleos. El Gobierno británico tendrá el 44,9% de participación en el proyecto, junto al fondo canadiense La Caisse (20%), Centrica (15%) y Amber Infrastructure (7,6%).
Precisamente Centrica, que posee un 20% de las centrales de Heysham 1 y Hartlepool, celebró la ampliación. Su consejero delegado, Chris O’Shea, destacó que el Reino Unido «necesita electricidad más confiable, asequible y sin emisiones de carbono», y defendió que la energía nuclear desempeñará un papel esencial en la estabilidad del sistema y en la independencia energética del país.