El Gobierno británico prepara un sistema que permitirá racionar a distancia la electricidad destinada a las bombas de calor cuando la red se encuentre al límite. Los proveedores autorizados podrán reducir temporalmente la calefacción o la refrigeración de los hogares conectados al programa para contener la demanda y evitar apagones, especialmente durante las olas de frío.
La medida forma parte de los planes impulsados por el secretario de Energía, Ed Miliband, ante las señales de sobrecarga del sistema eléctrico británico. El proyecto de Sistemas Inteligentes y Seguros de Electricidad permitirá a los responsables de la red ordenar a compañías como Octopus Energy y British Gas que limiten el consumo de determinados aparatos conectados a Internet.
El Departamento de Seguridad Energética y Cero Emisiones Netas denomina oficialmente «control de carga» a este racionamiento. Según el Ejecutivo, las compañías podrán gestionar a distancia «cantidades significativas de carga eléctrica» procedentes de bombas de calor, puntos de recarga para vehículos eléctricos y otros dispositivos inteligentes.
El plan está todavía en fase de consulta y se prevé que entre en funcionamiento a finales de 2027. En principio, sólo afectará a los hogares que acepten incorporarse al sistema a cambio de tarifas eléctricas más baratas. No se trata, por tanto, de un racionamiento obligatorio para todas las viviendas, aunque abre la puerta a que terceros puedan limitar el funcionamiento de la calefacción durante los momentos de mayor tensión en la red.
Los críticos advierten de los riesgos de otorgar a las compañías capacidad para intervenir desde el exterior en aparatos esenciales. Las bombas de calor permiten tanto calentar como refrigerar las viviendas, por lo que el sistema podría restringir la calefacción en invierno y el aire acondicionado durante una ola de calor.
La consultora energética de Watt-Logic Kathryn Porter ha alertado de que las propuestas permitirían «a terceros impedir por completo la refrigeración», además de restringir la calefacción durante los días más fríos.
«Estas propuestas son especialmente preocupantes en el contexto de la reciente inquietud por el aire acondicionado», ha señalado. A su juicio, los planes del Gobierno pretenden que «la gente preste servicio a la red eléctrica, y no al revés».
Los expertos reclaman que los hogares con bombas de calor conserven la capacidad de anular cualquier instrucción enviada a distancia. También existe preocupación por el riesgo de que los aparatos conectados a Internet puedan sufrir ataques informáticos.
El Departamento de Energía sostiene que las bombas fabricadas por empresas reconocidas ya disponen de «sólidos protocolos de seguridad» y considera reducido el riesgo de ciberataques. El Ejecutivo asegura además que trabaja en nuevas normas para elevar las exigencias de seguridad de todos los modelos vendidos en Reino Unido.
La factura de la política de cero emisiones
La amenaza de racionamiento aparece mientras el Gobierno acelera la sustitución de las calderas de gas por aparatos eléctricos. El Reino Unido cuenta con más de 223.000 bombas de calor y Miliband se ha fijado como objetivo alcanzar las 450.000 instalaciones anuales en 2030.
Desde abril de 2025, todas las bombas de calor nuevas deben disponer de conexión a Internet. Esta obligación facilita su control remoto y permite adaptar su consumo a las necesidades de una red sometida a una presión creciente.
El riesgo de apagones puede aumentar a medida que las políticas de cero emisiones desplacen la demanda desde el gas hacia la electricidad. Al mismo tiempo, el sistema británico depende cada vez más de la generación eólica y solar, condicionada por las circunstancias meteorológicas.