«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
El líder del PVV denuncia una «conquista silenciosa»

El soberanista neerlandés Wilders señala la amenaza que Europa se niega a afrontar: «El cambio demográfico, no el climático»

Geert Wilders. Europa Press.

El líder del Partido por la Libertad (PVV) de Países Bajos, Geert Wilders, ha lanzado una dura advertencia sobre el futuro de Europa: considera que la principal amenaza para el continente no está en el cambio climático, sino en la transformación demográfica provocada por décadas de inmigración masiva.

En un artículo publicado recientemente, Wilders sostiene que Europa Occidental atraviesa una «conquista silenciosa» capaz de modificar de forma irreversible su identidad cultural, religiosa y política. Su tesis queda condensada en una frase: «Los medios hablan de las olas de calor, pero ninguno se atreve a mencionar la ola demográfica».

El dirigente neerlandés contrapone además el carácter temporal de los episodios meteorológicos con los efectos permanentes que atribuye a las actuales tendencias migratorias. «El calor pasará; el cambio de población no», afirma Wilders, que denuncia consecuencias sobre la economía, la forma de vida y el bienestar de las sociedades europeas.

«Nos dijeron que la diversidad era nuestra fuerza. Nos mintieron»

Wilders acusa directamente a las élites políticas europeas de haber presentado durante décadas la inmigración masiva y el multiculturalismo como elementos necesariamente positivos. «Nos dijeron que la diversidad era nuestra fuerza. Nos dijeron una mentira», escribe. A su juicio, los gobiernos europeos repiten ahora el mismo mecanismo cuando presentan el cambio climático como la principal amenaza existencial para el continente.

El dirigente señala que cualquier ciudadano que recorra actualmente Europa Occidental puede observar una transformación demográfica que, sostiene, era mucho menos visible hace apenas unas décadas.

Wilders centra particularmente sus críticas en el crecimiento del islam en Europa y en la incapacidad, según él, de las autoridades para afrontar los problemas de integración, radicalización y choque cultural asociados a una parte de las comunidades musulmanas.

También denuncia el aumento del antisemitismo islamista, la intimidación contra mujeres, los ataques contra homosexuales y la necesidad de protección policial para algunas personas que critican el islam. Son afirmaciones realizadas por Wilders dentro de su argumentación política.

El islam ya es la principal religión entre los jóvenes neerlandeses que declaran una confesión

Wilders utiliza Países Bajos como ejemplo de esa transformación. El político sostiene que el islam ya constituye la religión más numerosa entre los menores de 25 años que se identifican con alguna confesión y advierte de que podría convertirse en la mayor religión del país hacia mediados de siglo.

Los datos de la oficina estadística neerlandesa muestran que el islam es efectivamente la confesión individual más frecuente entre los encuestados más jóvenes que declaran pertenecer a una religión, aunque la mayoría de los menores de 25 años afirma no tener ninguna afiliación religiosa.

Para Wilders, la cuestión no se limita a la religión: la modificación de la estructura demográfica terminará trasladándose también a las urnas y condicionando las decisiones de los gobiernos europeos.

Wilders señala directamente a Sánchez

España ocupa un lugar destacado en su argumentación. Wilders menciona expresamente al Gobierno de Pedro Sánchez y su proceso extraordinario de regularización de inmigrantes como ejemplo de las políticas que, a su juicio, están acelerando la transformación demográfica europea.

El dirigente neerlandés contrapone estas decisiones con las dificultades existentes para impulsar iniciativas europeas destinadas a restringir la inmigración procedente de fuera del continente.

También carga contra la antigua canciller alemana Angela Merkel por su política migratoria durante la crisis de 2015, uno de los momentos que Wilders considera decisivos en el actual escenario europeo.

Su conclusión es que buena parte de la clase política continúa rechazando cualquier cuestionamiento de la inmigración masiva mientras dedica enormes esfuerzos legislativos y económicos a la lucha contra el calentamiento global.

«Cerrar las fronteras y deportar a los ilegales»

Wilders no se limita al diagnóstico y propone una batería de medidas especialmente duras. El líder del PVV reclama cerrar las fronteras, detener y devolver rápidamente a los inmigrantes ilegales y comenzar la expulsión de extranjeros delincuentes. «Cerrad las fronteras. Empezad a deportar a los ilegales. Comenzad la remigración forzosa de los criminales», escribe.

Wilders presenta esta política como una cuestión de supervivencia cultural y recurre a episodios históricos como Poitiers en 732, la Reconquista culminada en Granada en 1492, Lepanto en 1571 y Viena en 1683 para situar el actual debate migratorio dentro de una confrontación histórica más amplia entre Europa y las sucesivas expansiones islámicas.

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