El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, ha denunciado que Hungría está sufriendo «uno de los peores casos de injerencia extranjera» en plena campaña electoral.
Desde Budapest, y a escasos días de las elecciones legislativas, Vance ha señalado directamente a Bruselas por intentar influir en el proceso electoral húngaro y debilitar la soberanía del país en ámbitos clave como la economía y la energía.
«Los burócratas de Bruselas han intentado destruir la economía de Hungría y hacerla menos independiente energéticamente», ha afirmado el vicepresidente estadounidense junto al primer ministro, Viktor Orbán. En este contexto, ha denunciado que las instituciones europeas han intervenido de forma activa durante la campaña: «Es uno de los peores ejemplos de interferencia electoral que he visto o incluso de los que he leído».
El número dos de la Administración Trump ha confirmado además que su visita a Hungría responde a un respaldo explícito al Gobierno de Orbán, al que elogió por su defensa de los intereses nacionales: «He visto a un líder que ha luchado con firmeza por su país».
Uno de los puntos más sensibles de las críticas de Vance ha sido el papel de Bruselas en el control de la información. Vance ha cuestionado abiertamente que las autoridades europeas presionen a plataformas digitales sobre los contenidos que deben mostrar a los votantes húngaros, lo que supone tratar a los ciudadanos «como niños». «Los húngaros son soberanos y deben poder acceder a la información que deseen sin interferencias externas».
Además, ha defendido el modelo energético de Orbán, destacando que Hungría mantiene precios energéticos más bajos que otros países europeos gracias a su estrategia de independencia, en contraste con la crisis que atraviesan otras economías del continente. «Los líderes europeos deberían haber seguido su ejemplo», ha concluido.