
El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, ha arremetido contra las políticas migratorias europeas y ha advertido de que el continente está en riesgo de cometer un «suicidio civilizacional«. En una entrevista con Fox News, Vance ha cargado especialmente contra Alemania y ha acusado a algunos países europeos de ser «incapaces» y «poco dispuestos» a frenar el flujo migratorio.
«Europa me molesta a veces. Sí, discrepo con ellos en ciertos temas», ha declarado el vicepresidente. Y a la vez que ha subrayado que los valores de la civilización occidental tienen su origen en Europa, ha alertado: «Europa está en riesgo de cometer un suicidio civilizacional«.
Vance ha recordado que países como Alemania están recibiendo millones de inmigrantes «procedentes de países totalmente incompatibles culturalmente», lo que, a su juicio, supone una amenaza existencial para su futuro. «Alemania habrá acabado consigo misma, y espero que no lo hagan, porque amo Alemania y quiero que prospere», añadió.
Las declaraciones del vicepresidente estadounidense se producen tras la visita del presidente Donald Trump al Reino Unido, donde se reunió con el primer ministro Sir Keir Starmer. Durante el encuentro, Trump aconsejó a Starmer que, si quería contener el avance de Nigel Farage y su partido Reform UK, debía priorizar la bajada de impuestos y la lucha contra la inmigración. «Mantén a la gente segura y con dinero en el bolsillo y ganarás elecciones», le dijo Trump.
Desde su reelección, Trump ha cumplido su promesa de situar la inmigración ilegal en el centro de su segundo mandato. Ha cerrado de facto la frontera sur con México y ha ordenado redadas masivas para deportar a los inmigrantes ilegales, con el apoyo de la Guardia Nacional y los Marines en ciudades como Los Ángeles.
En Europa, Vance ya había criticado en febrero, durante la Conferencia de Seguridad de Múnich, las restricciones a la libertad de expresión, citando el caso del activista provida británico Adam Smith-Connor, condenado por rezar frente a una clínica abortista. «La libertad de expresión en Reino Unido y en Europa está en retroceso», declaró entonces. En ese mismo discurso expresó su respaldo al partido soberanista alemán AfD, clasificado como extremista por el Gobierno germano.
Sus palabras en Múnich fueron interpretadas por varios países europeos como una señal de que Washington estaría dispuesto a cuestionar los acuerdos comerciales y de seguridad suscritos tras la Segunda Guerra Mundial. El entonces canciller alemán, Olaf Scholz, acusó a Vance de injerencia electoral y le reprochó públicamente sus declaraciones.