«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Se trata de un paso decisivo para defender la soberanía de Eslovaquia frente a Bruselas

Eslovaquia aprueba una enmienda constitucional que prohibirá a las parejas LGTBI adoptar niños y reconocerá sólo dos sexos: masculino y femenino

El primer ministro eslovaco, Robert Fico. Europa Press

Eslovaquia ha dado un paso histórico al limitar la adopción a personas LGTBI y reconocer únicamente los dos sexos definidos biológicamente: el masculino y el femenino. La enmienda constitucional, aprobada el viernes 26 de septiembre, introduce cambios profundos en la legislación del país sobre familia, educación y soberanía jurídica.

El texto establece que la adopción sólo podrá realizarse por matrimonios heterosexuales, mientras que la maternidad subrogada queda expresamente prohibida. También contempla que la enseñanza de contenidos relacionados con la sexualidad en los colegios requerirá siempre la autorización de los tutores legales, reforzando así el papel de las familias en este ámbito.

Uno de los puntos más relevantes de la reforma es la afirmación de que, en materias vinculadas a la identidad cultural, la educación, la salud o los valores éticos, prevalecerá la legislación nacional frente a las disposiciones de la Unión Europea. Para el primer ministro Robert Fico, se trata de un paso decisivo para defender la soberanía de Eslovaquia y evitar lo que calificó como «el deterioro de las sociedades occidentales».

La iniciativa fue aprobada por 90 votos en un parlamento de 150 escaños, alcanzando justo la mayoría necesaria para introducir modificaciones en la Constitución. Aunque la coalición de socialdemócratas y fuerzas soberanistas lideraba el proceso, el apoyo inesperado de parte de la oposición permitió lograr el respaldo mínimo requerido.

Robert Fico, que ya en mandatos anteriores había promovido la protección constitucional de la familia tradicional, considera esta reforma una continuidad en la defensa de los valores nacionales. Su política firme en cuestiones sociales ha generado una nueva etapa de debate en el país y ha situado a Bratislava en una posición diferenciada dentro del marco europeo.

Con esta decisión, el gobierno eslovaco consolida un rumbo político conservador que marca distancias respecto a Bruselas y abre un nuevo capítulo en la afirmación de su soberanía legislativa.

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