Un grave escándalo ha estallado en Berlín después de que un centro juvenil de la ciudad fuera acusado de no denunciar una agresión sexual grupal contra una menor para evitar que los sospechosos fueran identificados como «típicos musulmanes».
Los hechos habrían ocurrido en un centro juvenil del barrio multicultural de Neukölln, donde una estudiante de origen turco-kurdo denunció haber sido víctima de tocamientos y posteriormente violación por parte de varios jóvenes de origen árabe. Según las informaciones difundidas por medios alemanes, el episodio más grave ocurrió en noviembre, cuando la menor fue violada en el jardín del centro juvenil durante la noche.
La víctima relató que tras la agresión permaneció durante horas escondida en un rincón y que, al intentar abandonar el lugar, encontró las puertas cerradas y tuvo que saltar una valla para escapar, sufriendo una fractura en el tobillo.
Posteriormente se descubrió que el ataque había sido grabado en vídeo por uno de los agresores, que supuestamente utilizó las imágenes para amenazarla. Según la denuncia, el joven le habría advertido: «Quiero verte aquí todos los lunes o enviaré el vídeo a tus padres».
En enero se produjo además otro episodio en el mismo centro, cuando nueve chicos rodearon a la menor en una sala trasera y comenzaron a manosearla por turnos, mientras otro vigilaba la puerta. La polémica se ha intensificado después de que saliera a la luz que los trabajadores del centro juvenil no presentaron denuncia ante la policía, pese a conocer los hechos.
Según fuentes citadas por Remix News, la decisión se habría tomado para evitar que los sospechosos fueran etiquetados públicamente como «musulmanes típicos». En lugar de acudir a las autoridades, el personal del centro habría optado por introducir medidas internas como una palabra clave para que las chicas pudieran pedir ayuda si se sentían amenazadas.
El caso salió finalmente a la luz cuando la víctima buscó ayuda fuera del centro y sus padres acudieron directamente a la policía para presentar una denuncia. Las autoridades policiales incautaron el teléfono móvil del principal sospechoso y tomaron declaración a la menor mediante grabación en vídeo para evitar que tuviera que repetir el testimonio en múltiples ocasiones.
El secretario de Estado de Juventud de Berlín, Falko Liecke, criticó duramente la actuación del centro juvenil. «Es escandaloso que aparentemente se proteja a los agresores musulmanes para evitar estigmatizarlos y evitar la islamofobia mientras se abandona a la víctima. Esta actitud es completamente inaceptable», declaró.