«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
El mandatario ucraniano se alinea con Von der Leyen

Interferencia electoral: Zelenski lanza amenazas directas y violentas a Orban a un mes de las elecciones en Hungría

Orban y Zelenski. Redes sociales

El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, ha amenazado a Viktor Orbán con lo que muchos interpretan como una advertencia de tono intimidatorio en pleno pulso político entre Kiev y Budapest dentro de la Unión Europea. Durante una rueda de prensa en Kiev, el mandatario ucraniano insinuó que, si algún dirigente europeo bloquea el nuevo paquete financiero destinado a Ucrania, podría exponer públicamente a esa persona ante soldados ucranianos para que «hablen con él en su propio idioma».

La frase, pronunciada en referencia directa al primer ministro húngaro, fue formulada en estos términos: Zelenski afirmó que espera que ningún país de la UE vete el préstamo de 90.000 millones de euros destinado a financiar el esfuerzo militar ucraniano. «De lo contrario», añadió, «daremos a nuestros soldados el número de teléfono de quien lo impida para que puedan hablar entre ellos en su lengua materna». La declaración fue interpretada por varios analistas como una presión directa de carácter político —e incluso amenazante— hacia el dirigente húngaro.

El contexto de esta amenaza es el bloqueo que Hungría y Eslovaquia han ejercido en Bruselas sobre ese paquete de ayuda. Tanto Viktor Orbán como el primer ministro eslovaco, Robert Fico, condicionaron su apoyo al desembolso de los fondos a que Ucrania restablezca el funcionamiento del oleoducto Druzhba, una infraestructura clave que transporta petróleo ruso hacia ambos países.

Ese oleoducto —cuyo nombre significa literalmente «Amistad»— quedó dañado a finales de enero tras un ataque ruso con drones que afectó al tramo que atraviesa territorio ucraniano. Desde entonces, el flujo de crudo ha quedado interrumpido, lo que ha tensado aún más las relaciones entre Kiev y algunos socios de la Unión Europea.

En este escenario, Zelenski dejó claro que no considera prioritario reparar la infraestructura. Según declaró, Ucrania podría arreglar el oleoducto en un plazo aproximado de un mes o mes y medio, pero aseguró que no ve razones técnicas ni de seguridad que obliguen a hacerlo ahora. «Seré franco», afirmó el presidente ucraniano, «mi postura —que comparten varios líderes europeos— es que yo no repararía el oleoducto».

El mandatario argumentó su posición apelando al contexto de la guerra. Recordó que la infraestructura sirve para transportar petróleo ruso hacia Hungría y Eslovaquia y sostuvo que, mientras Moscú continúe atacando a Ucrania, no tiene sentido facilitar ese suministro energético. «Hay cosas que no tienen precio», dijo en referencia a las vidas de los ciudadanos ucranianos, añadiendo que, mientras Rusia mata ucranianos, su país no debería preocuparse por garantizar petróleo ruso al gobierno de Orbán.

Las declaraciones se produjeron después de que el propio Orbán asegurara esta semana que el oleoducto podría volver a operar con normalidad. El primer ministro húngaro presentó imágenes por satélite que, a su juicio, demostrarían que la infraestructura no sufre daños graves. Zelenski respondió a esa afirmación restando valor a esas imágenes y afirmando que no prueban nada concluyente.

En paralelo, el presidente ucraniano había señalado en una entrevista reciente con el diario italiano Corriere della Sera que la reparación del oleoducto requeriría al menos una pausa en los combates. Según explicó, los continuos ataques rusos en la zona complican cualquier intervención técnica en la infraestructura.

Más allá del debate energético, el tono de Zelenski hacia el gobierno húngaro ha generado críticas en varios círculos políticos europeos. Las referencias a facilitar el número de teléfono de un dirigente europeo a soldados ucranianos han sido interpretadas por algunos como una forma de presión incompatible con el clima diplomático que debería regir entre socios de la Unión.

La tensión también se enmarca en una disputa más amplia entre Budapest y Bruselas. El gobierno de Orbán mantiene desde hace tiempo un enfrentamiento político con las instituciones comunitarias, particularmente con la Comisión Europea que preside la globalista Ursula von der Leyen. En este contexto, las posiciones de Zelenski han sido vistas por algunos observadores como una alineación clara con la estrategia política de Bruselas frente al ejecutivo húngaro.

En los últimos meses, además, el gobierno de Budapest ha denunciado reiteradamente lo que considera intentos de interferencia europea en la política interna húngara, especialmente en periodos electorales. La implicación indirecta de Ucrania en esa dinámica ha sido criticada por sectores que consideran que Kiev corre el riesgo de quedar atrapado en disputas internas de la Unión Europea.

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