
Dos youtubers cristianos están siendo investigados por la Fiscalía de Hamburgo tras publicar un vídeo en el que denunciaban el antisemitismo presente en determinados entornos islámicos, en un nuevo episodio que reabre el debate sobre la libertad de expresión en Europa.
Los creadores, conocidos como Tino y Niko, gestionan el canal cristiano «Eternal Life», donde difunden contenidos religiosos y reflexiones sobre la fe. La investigación se basa en el artículo 166 del Código Penal alemán, que sanciona la supuesta «ofensa a confesiones religiosas».
El origen del caso se remonta a un vídeo publicado en diciembre de 2024 bajo el título «El islam no es paz», en el que los autores analizaban manifestaciones pro-palestinas y denunciaban la presencia de discursos abiertamente antisemitas. En el contenido, citaban textos islámicos —como algunos hadices— y criticaban lo que consideran una justificación religiosa del odio hacia los judíos.
La Fiscalía abrió diligencias primero contra uno de ellos en febrero de 2025, y posteriormente amplió la investigación al segundo autor por el mismo contenido. Ambos se enfrentan ahora a un proceso penal por haber, supuestamente, «insultado» al islam.
El vídeo, que apenas acumulaba entre 600 y 1.000 visualizaciones, fue eliminado por los propios autores tras el inicio de las investigaciones. Además, la plataforma YouTube lo catalogó como contenido «peligroso».
Sin embargo, tanto los afectados como su defensa sostienen que el material no incitaba al odio, sino que formaba parte de su labor evangelizadora y de denuncia moral. «No se trata de atacar a nadie, sino de defender nuestra fe y denunciar el antisemitismo», han explicado.
El origen del vídeo se encuentra en una experiencia directa: ambos participaron en una actividad religiosa en Hamburgo donde coincidieron con una manifestación que pedía la desaparición de Israel. Ese episodio motivó la grabación del contenido ahora investigado.
El caso ha generado preocupación en distintos sectores que advierten de una creciente utilización de leyes de blasfemia para limitar la crítica religiosa, especialmente cuando esta se dirige al islam. Los propios youtubers han denunciado lo que consideran una «grave restricción» de la libertad de expresión.
«En Alemania ya no puedes decir lo que piensas si incomoda a ciertos grupos», señalan, alertando de un clima donde expresar convicciones religiosas o políticas puede tener consecuencias judiciales.