Giro de guion en Escocia. Tras la detención de una niña de 14 años por defender a su hermana de un inmigrante islamista, la Policía ha decidido abrir una investigación formal contra el musulmán Fatos Ali Dumana, acusado ahora de haber agredido a la menor Ruby Moir. El caso, que semanas atrás se hizo viral tras difundirse imágenes de la adolescente blandiendo un hacha y un cuchillo, da un vuelco con nuevas pruebas que apuntan directamente al hombre al que en un principio se presentó como víctima.
Según fuentes cercanas a la familia, Dumana y su hermana atacaron sin provocación a Ruby, derribándola y propinándole varias patadas en la cabeza. El parte médico del Hospital Ninewells de Dundee, fechado el 23 de agosto, confirma que la joven sufrió una conmoción cerebral. Esa agresión habría sido el detonante para que Lola, la hermana mayor, interviniera armada con el objetivo de frenar el ataque.
La versión inicial difundida por la policía y algunos medios, entre ellos el Daily Mail, describía al inmigrante como un «padre inocente» y señalaba únicamente a las niñas por posesión de armas peligrosas. Sin embargo, la familia Moir denuncia que se trató de un relato manipulado para encubrir lo sucedido y asegura disponer de una grabación en la que agentes de la Policía de Escocia reconocen que la secuencia narrada por Ruby y Lola es la correcta.
La polémica se ha intensificado después de que saliera a la luz que la Policía declaró en un primer momento que las grabaciones de CCTV habían desaparecido, algo que los allegados a las menores consideran parte de un intento de encubrimiento. Ante la presión social y las pruebas médicas, las autoridades escocesas han prometido emitir un comunicado oficial en los próximos días aclarando la investigación.
La familia Moir ha agradecido el apoyo recibido a través de donaciones y mensajes de solidaridad, asegurando que continuarán luchando por limpiar el nombre de las niñas y demostrar que actuaron en defensa propia. Mientras tanto, la investigación contra Dumana marca un cambio decisivo en un caso que ha generado un intenso debate sobre inmigración, seguridad y justicia en el Reino Unido.