
Un inmigrante turco con antecedentes penales se enfrenta desde esta semana a un juicio en Alemania acusado de participar en un intento de asesinato por encargo contra una joven madre, en un plan que la Fiscalía sostiene que debía simular un accidente de tráfico frente a una guardería infantil en el estado de Baden-Württemberg.
El principal acusado es Dennis F., de 28 años y nacionalidad turca, a quien los investigadores sitúan al volante del vehículo utilizado para atropellar deliberadamente a Theresa K., una mujer de 30 años y madre de una niña de tres. El ataque se produjo el 23 de mayo de 2025 en la localidad de Waldenburg, cuando la víctima se dirigía a recoger a su hija del centro escolar.
Según el escrito de acusación, el atropello no fue accidental. El coche se subió intencionadamente a la acera y embistió a la mujer, que fue lanzada por el capó y sufrió lesiones en el rostro, además de múltiples contusiones y abrasiones. A pesar del estado de shock, la víctima logró huir hacia el interior de la guardería pidiendo auxilio, mientras el vehículo se daba a la fuga. Posteriormente, el coche fue localizado en un aparcamiento subterráneo.
La Fiscalía de Heilbronn sostiene que el ataque fue planeado y financiado por el marido de la víctima, Sasa K., un ciudadano germano-bosnio de 41 años con el que se encontraba en proceso de separación. El presunto encargo habría tenido un coste de 15.000 euros, de los cuales la mitad se habría abonado por adelantado.
Junto a Dennis F., también está acusada Natalie G., de 33 años, descrita como germano-rusa, quien habría participado en la preparación del crimen. Los investigadores aseguran que los datos de telefonía móvil demuestran que ambos visitaron repetidamente la zona de la guardería durante semanas, vigilando los movimientos de la víctima y planificando el ataque.
Las autoridades no descartan un móvil económico, ya que la pareja atravesaba dificultades financieras y se investiga si existía un seguro de vida a nombre de la víctima que pudiera haber influido en el plan criminal.
Los tres acusados permanecen en prisión preventiva desde junio de 2025 y se negaron a declarar en la primera sesión del juicio, celebrada la pasada semana. Theresa K. figura como acusación particular, aunque su comparecencia se limitará previsiblemente a su testimonio, debido al fuerte impacto psicológico que aún arrastra tras el ataque.
El proceso judicial, en el que están previstas al menos 90 declaraciones de testigos, se prolongará hasta el mes de marzo. Mientras tanto, la Fiscalía sostiene que se trata de un intento de asesinato cuidadosamente planificado, ejecutado con frialdad y a plena luz del día en las inmediaciones de un centro infantil.