«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
El material audiovisual fue reproducido durante la vista en el Tribunal Regional de Viena

Una banda de iraquíes y rumanos pega una paliza a un menor, le obliga a besar sus pies y lo sube a las redes sociales en Viena

Policía alemana. Redes sociales

Una pandilla juvenil de Donaustadt que grabó sus ataques con teléfonos móviles ha sido juzgada en Viena tras una serie de agresiones especialmente humillantes y violentas, difundidas posteriormente en redes sociales. Los hechos, ocurridos en septiembre de 2025, salieron a la luz por la crudeza de uno de los vídeos, en el que un menor era forzado a besar las manos y los pies de su agresor antes de ser golpeado sin piedad.

El material audiovisual fue reproducido durante la vista en el Tribunal Regional de Viena. En la sala, el juez mostró las imágenes grabadas en un parque del barrio de Donaustadt, concretamente en la zona de Kagran. En el vídeo se observa a la víctima, de 16 años, paralizada por el miedo mientras obedece las órdenes del agresor, un chico de 15 años que registra toda la escena.

Tras la humillación, la situación degenera en una agresión física extrema. El menor es derribado al suelo y pateado repetidamente. El vídeo, que fue subido a Snapchat pocas horas después, iba acompañado de música árabe, emoticonos y mensajes obscenos, lo que agravó la percepción pública del caso.

Según la acusación, los ataques no se limitaron a un sólo episodio. El grupo, formado por cinco jóvenes de nacionalidad rumana e iraquí, actuó de manera reiterada. Entre los delitos que se les imputaron figuran coacciones, robos con violencia y lesiones graves, incluyendo agresiones con arma blanca. En uno de los casos más graves, una víctima adulta, elegida al azar, sufrió fracturas múltiples en el rostro y la rotura de cuatro dientes.

Durante el juicio, las versiones de los acusados resultaron contradictorias. Una de las jóvenes trató de justificarse alegando que solo intentaba «proteger a una amiga», una explicación que dejó perpleja tanto a la jueza como a la fiscalía. Pese a ello, varios de los implicados reconocieron parcialmente los hechos.

En concepto de indemnización por daños y perjuicios, uno de los acusados abonó 2.800 euros a una de las víctimas. En otro de los asaltos, el botín obtenido por el grupo fue mínimo: apenas 15 euros.

Las condenas dictadas fueron desiguales. Dos de los jóvenes recibieron penas alternativas, mientras que otros tres fueron sentenciados a prisión con suspensión parcial. El menor de 15 años que protagonizó el vídeo más difundido fue condenado a 15 meses de cárcel, de los cuales sólo deberá cumplir tres, quedando el resto en suspenso. La sentencia aún no es firme.

El caso ha reavivado el debate en Austria sobre la violencia juvenil, el uso de las redes sociales para exhibir agresiones y la eficacia de las penas impuestas a menores implicados en delitos graves.

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