
La Alternativa para Alemania (AfD) continúa consolidando su hegemonía en el panorama político germano. Según la última encuesta de INSA publicada por el diario Bild, el partido patriota lidera la intención de voto con un 26%, situándose por delante de la Unión Demócrata Cristiana (CDU/CSU), que obtiene un 24,5%, y muy por encima de los socialdemócratas del SPD, que se mantienen en un distante 15%.
El estudio revela un dato particularmente significativo: la AfD es la fuerza más votada entre todos los alemanes menores de 60 años, un fenómeno que refleja su creciente atractivo entre los trabajadores, profesionales y jóvenes desencantados con el establishment.
Entre los votantes de 40 a 49 años, la formación alcanza su punto más alto con un 32% de apoyo, siete puntos por encima de la CDU. En la franja de 50 a 59 años, la AfD obtiene un 30%, también con una ventaja de siete puntos sobre los democristianos. La SPD apenas logra un 18%, muy lejos del pulso.
Incluso entre los jóvenes de 18 a 29 años, el partido liderado por Alice Weidel y Tino Chrupalla encabeza las preferencias con un 25%, seguido de cerca por Die Linke (24%) y la CDU (20%). Sólo entre los mayores de 60 años la AfD pierde el primer lugar, quedando detrás de la Unión. En este grupo, los partidos tradicionales conservan parte de su base: la CDU alcanza el 30%, los Verdes un 19% y la AfD un 17%.
En el conjunto nacional, la suma de AfD y CDU/CSU asciende al 50,5% de los votos, mientras que la actual coalición de gobierno —formada por socialdemócratas, verdes y liberales— apenas llega al 39,5%. «Hace unos años no nos imaginábamos esta situación. Es un ascenso imparable», señala un analista para Apollo News.
El sondeo confirma así la tendencia de los últimos meses: la AfD no sólo ha superado el voto de protesta, sino que se ha consolidado como principal alternativa política y generacional en Alemania, desafiando la narrativa de los grandes partidos y ganando fuerza en el electorado productivo y en las regiones del Este, donde su apoyo ya supera el 35%.