«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
los agentes «forzaron la puerta y entraron en el apartamento mientras no había nadie en casa»

La casa familiar del presidente patriota Nawrocki, asaltada por los servicios de emergencia tras falsas alarmas contra figuras políticas polacas

Karol Nawrocki. Europa Press

Los servicios de emergencia irrumpieron el pasado 23 de mayo en la vivienda familiar del presidente de Polonia, Karol Nawrocki, en Gdansk, después de recibir dos falsas alarmas: una que alertaba de un supuesto incendio en el inmueble y otra que advertía de una emergencia médica con riesgo vital en la misma dirección.

Según explicó el portavoz presidencial, Rafał Leśkiewicz, los agentes «forzaron la puerta y entraron en el apartamento mientras no había nadie en casa». Una vez dentro, comprobaron que no había ninguna persona en el inmueble y que tampoco existía incendio alguno.

Leśkiewicz enmarcó el episodio en una serie de incidentes similares registrados durante los últimos días contra periodistas y figuras públicas vinculadas a la derecha polaca. Entre los afectados figuran más de una decena de periodistas de TV Republika, la cadena informativa más vista del país, y Jarosław Kaczyński, líder del partido opositor Ley y Justicia (PiS), formación con la que está alineado Nawrocki, vencedor de la segunda vuelta presidencial en junio de 2025.

La casa de Kaczyński ya había sido objeto de una intervención policial la semana anterior después de una falsa denuncia sobre explosivos en el jardín del dirigente conservador. El líder del PiS sugirió entonces que la coalición gobernante podía estar detrás de este clima de presión.

«Cada vez que el suelo empieza a moverse bajo sus pies, recurren a las mismas tácticas de siempre: provocaciones e insinuaciones destinadas a intimidar a sus adversarios políticos y a sus familias», escribió Kaczyński en redes sociales. «Están probando constantemente hasta dónde pueden llegar», añadió.

Tras el incidente en la vivienda familiar del presidente, Leśkiewicz denunció que las autoridades llevan varios días sin responder de forma adecuada a una oleada de falsas alarmas que, aunque ahora afecta a figuras públicas, «podría afectar a cualquiera».

El Servicio Estatal de Bomberos confirmó que había recibido mensajes de texto el sábado por la noche alertando de un fuego en el inmueble y de una parada cardíaca en la misma dirección. Sin embargo, no habría habido contacto previo con el Servicio de Protección del Estado (SOP), responsable de la seguridad del jefe del Estado, su familia y altos cargos del Gobierno. Ese organismo podría haber contactado con la madre del presidente, residente real en la vivienda.

Las fuerzas de seguridad han sido criticadas por no identificar aún a los autores de estas falsas llamadas y por permitir que los servicios de emergencia continúen entrando en propiedades a partir de avisos fraudulentos. Las autoridades, por su parte, insisten en que los agentes están obligados a tratar estos avisos como si fueran reales.

El primer ministro Donald Tusk, líder de la coalición de centroizquierda actualmente en el poder y enfrentada de forma recurrente al presidente Nawrocki y al PiS, convocó durante el fin de semana una reunión con los servicios de seguridad y expresó su solidaridad con el presidente. Tusk prometió utilizar todos los medios disponibles para identificar y detener a los responsables.

«Usaremos todos los medios disponibles para identificar y detener a los saboteadores, vengan de donde vengan y esté quien esté detrás de ellos», escribió el primer ministro en X.

Sin embargo, el episodio se produce en un clima político especialmente tenso. El propio Tusk tuvo que afrontar horas después otro revés: los ciudadanos de Cracovia votaron en referéndum la revocación del alcalde Aleksander Miszalski, cercano al Gobierno, lo que obliga a la coalición a afrontar una elección complicada en la segunda ciudad del sur de Polonia.

Desde el PiS subrayan que, hasta ahora, las falsas alarmas y entradas en domicilios han afectado exclusivamente a periodistas y figuras de la derecha polaca. El ex candidato del PiS a primer ministro, Przemysław Czarnek, afirmó que los incidentes llevan la marca de una «provocación» y de un «acoso a los hogares de figuras conservadoras».

A comienzos de mes, la Policía acudió también al domicilio de Tomasz Sakiewicz, director de TV Republika, tras recibir una denuncia sobre una supuesta amenaza contra la vida de un menor. Durante la intervención, los agentes esposaron brevemente a una asistente de Sakiewicz alegando que se había negado a identificarse.

La oleada de falsas llamadas se inserta en un contexto más amplio de presión contra la oposición conservadora y los medios afines en Polonia. Desde su llegada al poder a finales de 2023, el Gobierno de Tusk ha impulsado numerosas causas contra antiguos cargos del PiS, lo que ha provocado preocupación entre observadores conservadores europeos por el deterioro del Estado de derecho.

Entre los afectados figuran el ex primer ministro Mateusz Morawiecki, imputado por supuestos abusos de poder vinculados a la organización del voto postal durante la pandemia; el exministro del Interior Mariusz Kamiński y su adjunto Maciej Wąsik, arrestados en el Palacio Presidencial por una disputa jurídica sobre un indulto; y el exministro de Justicia Zbigniew Ziobro, que ha buscado refugio en Hungría y después en Estados Unidos al temer una detención prolongada sin juicio.

Mientras la Comisión Europea ha evitado pronunciarse sobre estos casos al considerarlos asuntos internos del Estado miembro, congresistas y senadores republicanos de Estados Unidos han escrito a Bruselas para preguntar por las acciones del Gobierno de Tusk contra la oposición y por el respeto al Estado de derecho en Polonia.

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