La CDU, aliado del Partido Popular que ha anunciado una futura coalición con los socialdemócratas y los Verdes, romperá otra promesa de campaña tras anunciar que los años exigidos a los inmigrantes ilegales para poder regularizar su situación seguirán siendo tres,
Este cambio forma parte de un acuerdo preliminar alcanzado entre esta formación y el SPD (socialdemócratas) tras los comicios del 23 de febrero, en el que se revivirá la denominada «gran coalición». El pacto estipula que Alemania debe seguir siendo un país abierto a la inmigración y mantiene la actual legislación sobre doble nacionalidad. Además, ambas formaciones han propuesto la posibilidad de revocar la ciudadanía en casos de apoyo al terrorismo o difusión de ideologías extremistas o antisemitas.
Uno de los puntos más controvertidos del acuerdo es la continuidad de la ley de naturalización aprobada por el anterior gobierno de coalición progresista. La normativa permite que los inmigrantes y solicitantes de asilo accedan a la nacionalidad alemana en un plazo de entre tres y cinco años, en lugar de los ocho años exigidos en el pasado. Aquellos que acrediten una integración ejemplar, como buen desempeño académico, empleo estable, dominio del idioma o voluntariado, podrán obtener la ciudadanía en el mínimo tiempo estipulado.
La nueva normativa también concede automáticamente la nacionalidad a los hijos de inmigrantes nacidos en Alemania siempre que al menos uno de los progenitores haya residido legalmente en el país durante cinco años, reduciendo el umbral previo de ocho años. Además, se han eliminado las restricciones sobre la posesión de múltiples ciudadanías.
Este giro en la postura de la CDU confirma el distanciamiento del partido respecto a sus compromisos electorales. Antes de los comicios, su líder, Friedrich Merz, había prometido reforzar el control migratorio y endurecer las condiciones de acceso a la nacionalidad. Sin embargo, el acuerdo con los socialdemócratas ha dejado en evidencia que su retórica previa a la votación era poco más que una estrategia para atraer votantes descontentos con la política migratoria y el aumento de la inseguridad.
Merz también se ha retractado de su compromiso de cerrar las fronteras a la inmigración ilegal, contradiciendo sus declaraciones previas en las que advertía de que la ley de naturalización representaba un «incentivo masivo» para la llegada de más inmigrantes al país. Algunos miembros de la CDU han manifestado su descontento, argumentando que estas concesiones suponen una claudicación ante las exigencias de la izquierda y un debilitamiento de la identidad alemana.