La ciudad alemana de Hamburgo destinó 593 millones de euros entre 2022 y 2025 a pagar habitaciones de hotel para solicitantes de asilo, en un contexto de creciente presión sobre sus finanzas públicas, según informa Brussels Signal.
El dato ha salido a la luz tras una solicitud de información presentada por el partido Alternativa para Alemania al Senado de la ciudad, que ha confirmado el volumen de gasto destinado a este programa de alojamiento.
Según los datos oficiales, el coste se ha disparado con el paso de los años. En 2022 se destinaron 69 millones de euros, cifra que ascendió hasta 190 millones en 2024, mientras que en 2025 el gasto se mantuvo en niveles elevados con 164 millones de euros.
El programa comenzó tras el conflicto en Ucrania, cuando las autoridades optaron por alquilar habitaciones e incluso hoteles completos para acoger a los recién llegados. Sin embargo, pese a la reducción del flujo inicial de refugiados, el gasto no sólo no se ha contenido, sino que ha continuado creciendo.
Actualmente, el Ayuntamiento paga de media 45 euros diarios por alojamiento y 38 euros adicionales en manutención por persona, lo que refleja el elevado coste sostenido del sistema.
El responsable económico de AfD en Hamburgo, Thomas Reich, ha criticado duramente esta política, denunciando que se trata de un «gasto histórico descontrolado» que está abriendo agujeros cada vez mayores en el presupuesto público.
En total, el sistema cuenta con 44 instalaciones provisionales que albergan a cerca de 4.800 personas, muchas de las cuales seguirán operativas al menos hasta finales de 2026, con posibilidad de ampliación.
Este esfuerzo presupuestario se produce en un momento delicado para las cuentas de la ciudad. El senador de Finanzas, Andreas Dressel, ya advirtió en 2025 de que Hamburgo podría verse obligada a duplicar su endeudamiento anual hasta los 4.000 millones de euros en 2029, debido al estancamiento económico.
La ciudad presenta además uno de los niveles de deuda per cápita más elevados de Alemania, sólo por detrás de Berlín y Bremen, lo que agrava el impacto de este tipo de políticas sobre la sostenibilidad financiera a medio plazo.