«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Ha presentado el Pacto por el Mediterráneo

La Comisión Europea utiliza el delirio climático como excusa para alentar la inmigración ilegal y masiva en Europa

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. Europa Press

La Comisión Europea ha presentado esta semana el Pacto por el Mediterráneo, un ambicioso plan de cooperación con los países de la ribera sur, desde Marruecos hasta Siria, que, bajo el lema «un mar, un pacto, un futuro», busca reestructurar las relaciones en torno a tres ejes: «economía verde, seguridad regional e inmigración«. La novedad del texto reside en la vinculación directa que realiza entre el «cambio climático» y los flujos migratorios, a los que presenta como herramienta estratégica para superarlo.

Según la Comisión, la cuenca mediterránea se está calentando un 20% más rápido que el promedio global, lo que provocará fenómenos extremos como sequías, incendios y escasez de agua, con efectos directos sobre la seguridad alimentaria y la estabilidad social. Ante este escenario, Bruselas propone ampliar las vías de inmigración hacia Europa y facilitar la movilidad laboral como parte de una respuesta climática integral.

El documento, fue presentado el pasado jueves en Bruselas y plantea que «los cambios demográficos y climáticos exigen un nuevo modelo económico basado en la movilidad circular y la cooperación entre regiones». Así, se anuncian programas de inmigración, formación profesional, visados específicos y reconocimiento de cualificaciones compartidas entre ambas orillas del Mediterráneo.

El Pacto establece un «modelo de gobernanza multinivel» en el que participan gobiernos, ONG globalistas, universidades y organismos internacionales como la ONU, ACNUR u OIM. Bruselas anuncia la creación de una Universidad Mediterránea, una Asamblea Juvenil Parlamentaria y un sistema regional de voluntariado cívico, instrumentos destinados a consolidar una identidad postnacional basada en los «valores compartidos del Mediterráneo».

En materia de seguridad y control migratorio, Frontex se transformará en un mecanismo de «vigilancia cooperativa» cuyo objetivo no será impedir entradas, sino «gestionar movimientos de forma ordenada». La inmigración ilegal se define como «problema compartido», y se apelará a la cooperación humanitaria y los retornos voluntarios más que al cierre efectivo de fronteras.

Desde el grupo Patriotas por Europa han denunciado la deriva ideológica del Pacto, que «utiliza el cambio climático como excusa para impulsar una ingeniería demográfica a escala continental».

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