La Justicia británica ha bloqueado los intentos de la ministra del Interior, Shabana Mahmood, de deportar a Mariusz Stanislaw Bresinski, un ciudadano polaco con esquizofrenia paranoide que apuñaló tres veces a un chef durante un intento de robo. Dos jueces de inmigración han concluido que el agresor no representa una amenaza lo bastante grave para la población como para ordenar su expulsión del Reino Unido.
Mahmood ha llevado ahora el caso ante el Tribunal de Apelación, según revela The Telegraph. El Ministerio del Interior sostiene que Bresinski supone un «riesgo significativo para el público del Reino Unido» debido a su historial de violencia, sus problemas de salud mental y el consumo de crack y alcohol mientras se encontraba sujeto a las condiciones de su alta hospitalaria.
Bresinski llegó a Gran Bretaña en 2004 por motivos laborales. Tres años después atacó en Loughborough a Moulad Islamkhan, un chef bangladesí, para intentar robarle las llaves y el vehículo.
El agresor persiguió a Islamkhan y le asestó tres puñaladas en el estómago y el torso. La víctima tuvo que suplicar por su vida y recordó a Bresinski que era padre y no quería morir. El chef declaró después que el ataque le había «arruinado» la vida y le había provocado depresión y dolores crónicos.
Bresinski se declaró culpable de lesiones con intención de causar daño y robo. El tribunal lo describió como un esquizofrénico paranoide y ordenó su ingreso en un hospital psiquiátrico de alta seguridad.
El ciudadano polaco acumulaba numerosos antecedentes, incluidos hurtos en supermercados mientras portaba un cuchillo. Su última condena se remonta a 2014.
Pese a ese historial, el entonces ministro del Interior conservador le concedió en septiembre de 2022 un permiso de residencia indefinido al amparo del Plan de Asentamiento de la Unión Europea. Bresinski había sido detenido y sometido a la legislación de salud mental tras el brutal ataque.
El Ministerio del Interior intentó deportar a Bresinski por considerar que suponía una amenaza para la población. El ciudadano polaco recurrió y admitió que había incumplido las condiciones de su alta hospitalaria al consumir crack y alcohol, aunque aseguró que había dejado las drogas poco antes de la vista de mayo de 2025.
Un primer juez frenó su expulsión al concluir que no representaba una «amenaza suficientemente grave». El Gobierno recurrió, pero la jueza del Tribunal Superior Therese Kamara confirmó la decisión. Valoró que Bresinski hubiera confesado el consumo de sustancias y que, según su enfermera psiquiátrica, llevaba años sin protagonizar episodios violentos, se sometía a controles de orina y permanecía «estable y sin síntomas» gracias a su tratamiento.
Kamara admitió que su consumo de drogas «podría causar algún daño social», pero consideró que el riesgo no justificaba la deportación. Mahmood ha acudido ahora al Tribunal de Apelación para tratar de expulsarlo del Reino Unido.