
Shagufta Kausar, cristiana paquistaní condenada a muerte por supuesta blasfemia, visitó Bruselas este jueves para agradecer públicamente a Dios —y al Parlamento Europeo— por su liberación tras años de prisión y torturas bajo las autoridades de Punjab.
Kausar, encarcelada junto a su esposo por cargos fabricados y en un contexto de persecución religiosa sistemática, aseguró que sin la resolución de emergencia aprobada por el Parlamento Europeo en 2021 «nunca habría salido con vida».
En un seminario organizado por Alliance Defending Freedom International, relató que ella y su marido fueron golpeados y sometidos a graves abusos mientras sus hijos presenciaban parte de las agresiones. Según explicó, la policía llegó a amenazarla con «arrojarla desnuda a la calle» si su esposo no confesaba haber enviado mensajes considerados blasfemos. También intentaron forzarla a convertirse al islam, algo que rechazó. «Dios ha usado al Parlamento Europeo para mi libertad», declaró a Brussels Signal.
La directora de incidencia para Asia de ADF International, Tehmina Arora, advirtió que la persecución religiosa en el sur de Asia está aumentando paralelamente al auge del nacionalismo religioso. Explicó que, aunque la mayoría de constituciones del área reconocen la libertad de culto, la realidad es que minorías cristianas sufren violencia, hostilidad institucional y políticas discriminatorias.
El periodista paquistaní Asher John recordó que las leyes antiblasfemia, endurecidas en los años 80, se consideran «divinas» por amplios sectores islamistas, lo que dificulta cualquier reforma. Sin embargo, señaló que la presión internacional —incluida la ejercida por la Unión Europea ante el riesgo de retirar privilegios comerciales a Islamabad— ha obligado en los últimos meses a introducir algunos cambios, aunque con fuerte oposición interna.