«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
El autor había llegado al Reino Unido en una pequeña embarcación tres meses antes

La Policía británica pidió a la madre de una joven asesinada de 23 puñaladas por un sudanés que moderase sus palabras para «evitar disturbios raciales»

Madre de la víctima. Redes sociales

La policía «orientó» a la familia de una empleada de hotel para que «moderara» sus declaraciones públicas tras el asesinato de la joven, con el objetivo de evitar disturbios antiinmigración similares a los de Southport. Según ha revelado la madre de la víctima en declaraciones recientes a medios británicos, los agentes les sugirieron suavizar el tono de sus intervenciones para no generar tensiones en un contexto ya sensible tras los disturbios de 2024. La familia recibió este consejo en un momento especialmente delicado, cuando se informó a las autoridades de la decisión de desconectar el soporte vital de la joven.

Rhiannon Skye Whyte, de 27 años y madre de un hijo, trabajaba en el hotel Park Inn de Walsall, en el centro de Inglaterra. El 20 de octubre de 2024 fue apuñalada 23 veces con un destornillador en la estación de tren Bescot Stadium, a la que se dirigía tras terminar su turno. El autor del crimen, Deng Chol Majek, un solicitante de asilo sudanés de 28 años que había llegado al Reino Unido en una pequeña embarcación apenas tres meses antes y estaba alojado en el mismo hotel, la siguió hasta el andén desierto y la atacó de forma brutal. La joven murió tres días después en el hospital sin haber recuperado la conciencia.

Siobhan Whyte, madre de Rhiannon, ha explicado que la policía les advirtió explícitamente de que no querían «otro Southport». «Yo era agresiva, ellos lo atenuaron», ha declarado la mujer, quien reconoce que los agentes no le dictaron qué decir, pero sí la guiaron para que su mensaje resultara «menos agresivo». Según su relato, los responsables policiales temían que las declaraciones públicas de la familia pudieran desencadenar disturbios como los que se produjeron en 2024 tras el asesinato de tres niñas en Southport.

El mismo día en que la familia comunicó a la policía que se iba a proceder a la desconexión del soporte vital de Rhiannon, los demás solicitantes de asilo que residían en el Park Inn fueron evacuados del hotel en apenas dos horas. Siobhan Whyte interpreta esta rápida actuación como una medida preventiva para evitar posibles actos de violencia contra los inmigrantes alojados allí. La mujer ha asegurado que, aunque agradece la ayuda recibida por la policía tras el crimen, considera que las autoridades priorizaron el control del orden público sobre la libre expresión de la familia.

Deng Chol Majek fue declarado culpable de asesinato y condenado en enero de 2026 a cadena perpetua con un mínimo de 29 años de prisión. Durante el juicio se demostró que el sudanés había seguido a la víctima desde el hotel hasta la estación y que, tras el ataque, pasó la noche bailando y bebiendo en el aparcamiento del establecimiento. No se estableció un móvil claro para el crimen.

La madre de Rhiannon ha continuado defendiendo públicamente la necesidad de endurecer los controles a los solicitantes de asilo y ha pedido la creación de una ley que lleve el nombre de su hija, con medidas como revisiones médicas y penales obligatorias, así como el etiquetado electrónico de quienes residan en hoteles. El caso ha reavivado el debate en el Reino Unido sobre la gestión de la inmigración ilegal y el impacto que los crímenes cometidos por solicitantes de asilo generan en la opinión pública y en las políticas de seguridad.

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