La derecha soberanista de AfD ha denunciado que los partidos traiciónales (CDU y SPD) siguen hablando de una «recuperación económica» mientras cada más empresas alemanas quiebran.
«El creciente número de insolvencias está sembrando el pánico entre muchos empresarios y sus empleados. La situación es especialmente grave en sectores como el transporte, la logística y la restauración, sectores que sustentan el funcionamiento de nuestro país», ha señalado AfD.
«Las políticas de los últimos años han socavado sistemáticamente los cimientos de nuestra prosperidad», ha agregado AfD, antes de manifestar que en julio ya se registró el mayor número de insolvencias corporativas desde 2015, «y los expertos prevén un aumento adicional para 2025 en su conjunto».
El número de quiebras empresariales en Alemania sigue aumentando. Según datos preliminares de la Oficina Federal de Estadística, el número de insolvencias ordinarias presentadas en septiembre aumentó un 10,4% en comparación con el mismo mes del año anterior.
La Cámara de Industria y Comercio Alemana (DIHK) no prevé ninguna mejora en los próximos meses. «La disminución de las exportaciones, especialmente a EEUU, la caída de la producción industrial y una economía lenta: nada de esto es positivo para Alemania como sede de negocios«, declaró el analista jefe de DIHK, Volker Treier, quien reiteró la previsión de que más de 22.000 empresas «cierren definitivamente por insolvencia» este año.
«Las principales causas incluyen la enorme carga fiscal, el aumento de los precios de la energía, la creciente burocracia y la incertidumbre política que afecta tanto a empresas como a contribuyentes», afirma AfD. En este sentido, afirma que mientras el Gobierno genera continuamente nuevas regulaciones y costos, las pequeñas y medianas empresas (pymes), que son «la columna vertebral de la economía alemana», se quedan cada vez más atrás.
«Al aliviar sistemáticamente la carga fiscal de empresas y ciudadanos, reduciremos significativamente la carga fiscal y crearemos perspectivas a largo plazo con una auténtica reforma fiscal. Acabaremos con la costosa e ideológica tarificación del CO2 y la excesiva burocracia; en su lugar, nos centraremos en el sentido común económico, la fiabilidad y el principio de «¡Nuestro país primero!»… sólo así se podrá fortalecer a las pequeñas y medianas empresas, proteger a las empresas de la insolvencia y preservar la prosperidad para todos», ha concluido.