
La presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, ha vuelto a insistir este lunes en la necesidad de avanzar «sin demora» en la implantación del euro digital, una iniciativa que, según ha defendido ante el pleno del Parlamento Europeo en Estrasburgo, reforzaría la llamada «autonomía estratégica» de la Unión Europea en el ámbito de los pagos.
Durante su intervención con motivo del debate del informe anual del BCE, Lagarde ha asegurado que la inflación de la eurozona se estabilizará «de forma sostenible» en el 2% a medio plazo, en línea con el objetivo oficial de la institución, pese a reconocer un contexto internacional marcado por la incertidumbre geopolítica, la fragmentación comercial y las tensiones energéticas.
La presidenta del banco central ha subrayado que, aunque la inflación interanual se situó en el 1,7 % el pasado mes de enero, las proyecciones del BCE apuntan a una tasa del 1,9 % en 2026, del 1,8 % en 2027 y del 2 % en 2028. «Esperamos que la inflación se estabilice de forma sostenible en nuestro objetivo del 2 % a medio plazo», ha afirmado, recordando que el Consejo de Gobierno decidió mantener los tipos de interés sin cambios en su última reunión.
Lagarde ha reiterado que la política monetaria seguirá guiándose por un enfoque «dependiente de los datos» y adoptado «decisión a decisión», en un entorno que ha descrito como «globalmente volátil», con impactos directos sobre los flujos comerciales, la seguridad energética y las dependencias estratégicas de Europa.
Uno de los ejes centrales de su discurso ha sido el impulso al euro digital, cuya tramitación legislativa ha pedido acelerar al Parlamento Europeo.
La presidenta del BCE ha defendido que el euro digital garantizará «el máximo nivel de privacidad», asegurando que el banco central no tendrá acceso a los datos personales de los usuarios y que permitirá pagos sin conexión «con una privacidad similar a la del efectivo». Asimismo, ha sostenido que podría reducir las comisiones para los pequeños comercios y facilitar la expansión de proveedores europeos de servicios de pago en toda la eurozona.