La crisis migratoria en el Canal de la Mancha ha alcanzado un nuevo nivel. Ya no se trata de las llamadas «small boats», las embarcaciones improvisadas que en los últimos años protagonizaron miles de cruces ilegales hacia Reino Unido, sino de auténticas «super pateras» de fabricación china, capaces de transportar a más de un centenar de inmigrantes en un sólo viaje.
Las primeras imágenes de estas naves fueron captadas esta semana en aguas británicas, según revela The Telegraph. Una de ellas, de 12 metros de eslora y cargada con alrededor de 100 inmigrantes, zarpó de la costa francesa apenas unas horas antes de que el primer ministro laborista, Keir Starmer, prometiera en el congreso de su partido acabar con «el vil negocio del tráfico de personas». Sólo tres días antes, otra patera similar había llegado con 125 pasajeros ilegales a bordo, marcando un récord histórico en los cruces del Canal.
El fenómeno evidencia no sólo la sofisticación creciente de las mafias, sino también la debilidad de la estrategia gubernamental. «Mientras los traficantes sepan que los inmigrantes que llegan se quedan, seguirán aumentando el tamaño de sus barcos. Más grandes significan más dinero», advirtió Alp Mehmet, presidente de Migration Watch UK.
Los datos respaldan sus palabras. Desde que comenzó la crisis en 2018, el número medio de ocupantes por embarcación ha pasado de siete a 61. El resultado es demoledor: más de 182.000 inmigrantes ilegales han cruzado a Reino Unido en pequeñas embarcaciones desde entonces, superando incluso al número total de efectivos de las Fuerzas Armadas británicas. Sólo en lo que va de 2025 ya se contabilizan 33.500 llegadas, cifras que rivalizan con 2022, el año con más entradas registradas.
El Gobierno británico ha tratado de frenar el flujo sancionando a empresas chinas como Weihai Yamar Outdoors, acusadas de vender por internet «barcos para refugiados». Pero las medidas son poco efectivas: en plataformas como Alibaba, considerada «el Amazon de China», todavía se ofrecen inflables por apenas 1.000 libras. Los distribuidores, conscientes de su mercado, evitan ya el término «migrante», aunque en muchos casos promocionan las embarcaciones con fotos de playas.
El recorrido de estas «super pateras» está documentado. Los productos parten de fábricas en ciudades portuarias chinas como Qingdao, viajan hasta Turquía y de allí entran a la Unión Europea por Bulgaria. En Alemania, donde subsisten infraestructuras de la crisis migratoria de 2015, suelen almacenarse antes de ser trasladados al norte de Francia, punto de partida hacia Reino Unido.