El coste oculto de la inmigración masiva
Los extranjeros enviaron más de 52.000 millones en remesas a sus países fuera de la UE en 2024, un 245% más que en el año 2000
Los extranjeros enviaron más de 52.000 millones en remesas a sus países fuera de la UE en 2024, un 245% más que en el año 2000
Billetes y monedas, a 3 de septiembre de 2025, en Madrid (España). Europa Press.
Por LGI
29 de enero de 2026

La salida masiva de capitales vinculada a la inmigración vuelve a poner en cuestión el relato oficial sobre los supuestos beneficios económicos del fenómeno. Según los últimos datos de Eurostat, los residentes extranjeros en la Unión Europea enviaron 52.400 millones de euros a países no comunitarios en 2024, una cifra récord que supone un incremento del 245% respecto al año 2000, cuando las remesas apenas superaban los 15.000 millones.

El volumen de dinero que sale cada año del espacio europeo hacia terceros países no ha dejado de crecer al calor de la inmigración masiva. Sólo en 2024, las transferencias desde hogares residentes en la UE hacia hogares fuera de la Unión alcanzaron 52.400 millones de euros, un 6% más que en 2023, cuando se situaron en 49.200 millones. En sentido contrario, las remesas recibidas por hogares europeos apenas alcanzaron 14.800 millones, lo que deja un saldo negativo de 37.300 millones de euros.

La tendencia es estructural. Desde 2019, las salidas de dinero al exterior han aumentado un 51% en apenas cinco años, mientras que las entradas sólo crecieron un 26%, ampliando año tras año la brecha entre lo que se envía fuera y lo que se recibe. Un desequilibrio que reduce el consumo interno, frena la circulación del dinero dentro de las economías nacionales y debilita sectores clave de bienes y servicios.

Antes del auge de la inmigración masiva, la mayoría de los ciudadanos europeos no mantenían vínculos económicos estables con países extracomunitarios, por lo que los salarios se gastaban y reinvertían mayoritariamente dentro de las economías nacionales. Hoy, una parte sustancial de esos ingresos abandona directamente el mercado europeo, beneficiando a países de origen mientras las economías anfitrionas afrontan estancamiento y pérdida de dinamismo.

Entre los principales destinos de estas remesas figuran India, Pakistán y Nigeria, países que reciben miles de millones procedentes de Europa cada año. Alemania lidera el ranking de países emisores de remesas fuera de la UE, aunque otros Estados miembros también registran cifras muy elevadas. Italia, por ejemplo, envió 8.290 millones de euros al exterior, con Bangladesh, Pakistán y Marruecos como principales beneficiarios.

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