
El mercado laboral europeo está viviendo una transformación silenciosa pero profunda: los inmigrantes concentran ya el 67% del empleo creado en el continente, según un informe que refleja el creciente desplazamiento de la población autóctona en el acceso al trabajo.
El análisis, elaborado por BBVA Research y recogido por Vozpópuli, constata que en la mayoría de países europeos la población nacional en edad de trabajar no sólo no crece, sino que disminuye, mientras el incremento del empleo se canaliza de forma mayoritaria hacia trabajadores extranjeros.
Desde 2020, la población inmigrante ha aumentado en 11 millones de personas en la Unión Europea, un crecimiento del 13%. España y Alemania lideran este proceso, concentrando cerca de la mitad del aumento total de población extranjera.
Este fenómeno está alterando el equilibrio del mercado laboral. Mientras la población autóctona en edad de trabajar se ha reducido un 6,4% en la última década, la caída total ha sido mucho menor debido a la llegada de inmigrantes, que ocupan cada vez más espacio en el empleo disponible.
En España, el impacto es especialmente visible. El 41% del empleo creado en 2025 fue ocupado por extranjeros, que ya representan el 14% de todos los afiliados. En paralelo, la población nacional apenas crece y pierde peso en la fuerza laboral.
Además, el crecimiento de la afiliación extranjera duplica el ritmo general del empleo. Sin su impacto, el aumento total de ocupación se reduciría significativamente, evidenciando hasta qué punto el mercado laboral está siendo absorbido por mano de obra exterior.
La presencia de trabajadores extranjeros es especialmente elevada en sectores clave: casi el 29% en hostelería, el 26,8% en agricultura, el 24% en construcción y más del 42% en el empleo doméstico. El perfil también está cambiando. La población inmigrante es más joven y cada vez más cualificada, lo que incrementa su capacidad de competir por puestos de trabajo frente a la población local.