«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
La reacción en redes sociales ha sido de indignación

Los socialdemócratas de Austria (SPÖ) plantean que los austriacos se «integren» en su propio país para recibir ayudas sociales

Korinna Schumann, ministra del SPO. Redes Sociales

El regreso del Gobierno austríaco tras el receso de verano ha comenzado con una fuerte controversia. El esperado plan de reforma de la asistencia social, que debía ser presentado este 10 de septiembre, fue retirado a última hora por la ministra de Asuntos Sociales, Korinna Schumann (SPÖ), provocando tensiones en la coalición que lidera el canciller Christian Stocker (ÖVP).

El motivo del bloqueo ha sido una idea difícil de creer: Schumann planteó que la llamada «fase de integración», concebida inicialmente para inmigrantes, se aplique también a los propios ciudadanos austriacos antes de poder acceder plenamente a las ayudas. La medida ha generado desconcierto e indignación.

La propuesta se produce en un contexto alarmante. El último informe del Centro de Documentación para el Islam Político (DPI) reveló un aumento del 41,5% de los delitos islamistas en 2024, con 215 casos registrados por la Oficina Federal para la Protección de la Constitución. Su directora, Lisa Fellhofer, advirtió que los grupos radicales están explotando conflictos globales para difundir antisemitismo, justificar la violencia y atacar a las democracias occidentales.

Al mismo tiempo, varios negocios vinculados al salafismo operan con total normalidad, vendiendo literatura y ropa con consignas extremistas, mientras influencers radicales logran captar a jóvenes a través de internet y la cultura urbana. En este marco, imponer una «integración» a los propios austríacos resulta, según la oposición, una burla y una claudicación ideológica.

El malestar ciudadano se alimenta también de los abusos en el sistema de bienestar. Un informe del Servicio de Empleo de Austria (AMS) señaló que algunos refugiados sirios estarían fallando deliberadamente los exámenes de alemán para evitar trabajar y prolongar el cobro de subsidios. Aunque el AMS trató de minimizar el problema, el secretario general del FPÖ, Michael Schnedlitz, fue tajante: «Esto es la prueba clara de un fraude organizado del asilo».

La reacción en redes sociales ha sido de indignación. Un usuario resumía el sentir general con ironía: «¿Integración para austriacos? ¿Qué será lo siguiente, que me obliguen a hablar con lenguaje inclusivo?».

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