para denunciar la persecución que sufren y exigir la actuación de gobiernos y organismos
Más de 600 iglesias y monumentos se iluminarán de rojo el 19 de noviembre en honor a los cristianos perseguidos
Más de 600 iglesias y monumentos se iluminarán de rojo el 19 de noviembre en honor a los cristianos perseguidos
La Sagrada Familia iluminada de rojo.
Por Carlos Rioba
17 de noviembre de 2025

El próximo miércoles 19 de noviembre, en una acción global organizada por la fundación Ayuda a la Iglesia Necesitada, centenares de monumentos en todo el mundo se iluminarán de rojo para denunciar la persecución que sufren millones de cristianos, visibilizar las masacres cometidas contra ellos y exigir la actuación de gobiernos y organismos internacionales.

La iniciativa forma parte de la conocida Red Week, una campaña internacional cuyo objetivo consiste en recordar a las víctimas de la violencia religiosa y advertir de que la libertad de culto continúa gravemente amenazada en decenas de países. El color rojo simboliza la sangre de quienes han sido asesinados, secuestrados o expulsados de sus hogares a causa de su fe.

Más de 600 edificios —entre iglesias, catedrales y monumentos históricos— han confirmado su participación. Ciudades europeas y americanas iluminarán algunos de sus puntos más emblemáticos, mientras comunidades cristianas de Oriente Medio y África aprovecharán la jornada para dar testimonio del acoso que padecen a diario.

La organización promotora recuerda que más de doscientos millones de cristianos viven sometidos a discriminación, vigilancia, violencia o amenaza directa de grupos extremistas y gobiernos hostiles. En algunos países, las conversiones están penadas con cárcel o incluso con la muerte. En otros, las iglesias son atacadas regularmente y las comunidades viven bajo auténtico estado de sitio.

La acción no se limita a la iluminación simbólica. En numerosos lugares se celebrarán vigilias, actos de oración y encuentros con víctimas de persecución que narran cómo han sobrevivido a secuestros, a la destrucción de sus templos o al asesinato de familiares. Son testimonios que rara vez aparecen en los grandes medios y que desmienten la imagen de normalidad que algunos gobiernos intentan proyectar.

En España, aunque la adhesión oficial más amplia se prevé para 2026, varias diócesis y parroquias han manifestado su intención de participar con actos y encendidos puntuales. El gesto llega en un momento en el que las agresiones a cristianos occidentales también crecen, mientras las instituciones europeas evitan señalar a los responsables de la persecución fuera del continente.

La imagen del mundo iluminado de rojo se configura así como un desafío al silencio: un recordatorio de que existe una minoría religiosa que sufre una violencia sistemática y que, a pesar de ello, sigue siendo la más ignorada por la comunidad internacional.

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