«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
lo mismo ocurre en inglaterra o alemania

Mohamed ya es el nombre más común entre los recién nacidos en Bruselas y Fátima se cuela entre los tres primeros puestos para niñas

Dos menores con velo islámico. Europa Press

La transformación demográfica impulsada por la inmigración masiva en Bélgica ya se refleja en algo tan cotidiano como los nombres de los recién nacidos. Según los últimos datos oficiales, Mohamed se ha convertido en el nombre más frecuente para niños nacidos en Bruselas, seguido muy de cerca por la variante Mohammed. Jean, Ahmed y David completan el top cinco.

Entre las niñas, los nombres tradicionales Maria y Marie aún se mantienen en los dos primeros puestos, pero Fátima ya ocupa el tercero, por delante de Anne y Sarah, mostrando cómo las nuevas generaciones evidencian la diversidad importada en la capital belga.

La situación no es única de Bélgica. En otros grandes países europeos como el Reino Unido o Alemania —también receptores de una gran inmigración no europea en las últimas décadas—, las tendencias en nombres de bebés han cambiado por la presión demográfica.

La huella de la inmigración también se nota en los apellidos. Mientras a nivel nacional los más comunes siguen siendo Peeters, Janssens y Maes, en la Región de Bruselas la lista la encabezan ya Diallo, Bah, Barry, Sow y Nguyen.

Bruselas es hoy una ciudad que simboliza la «Europa multicultural»: una capital donde los nombres tradicionales flamencos o francófonos conviven con los de origen magrebí, subsahariano o asiático, mostrando las consecuencias culturales y sociales de la inmigración masiva sobre la identidad europea.

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