
«No soy racista». Henry Nowak pronunció estas palabras mientras agonizaba en el suelo después de haber sido apuñalado por Vickrum Digwa, que acusó falsamente al joven de haberle atacado por motivos racistas. La versión del asesino llevó a los primeros policías que llegaron al lugar a detener y esposar a la víctima en lugar de prestarle asistencia médica inmediata.
Nuevos documentos judiciales obtenidos por The Sunday Times han revelado detalles hasta ahora desconocidos de los últimos momentos del estudiante de Finanzas de 18 años, asesinado el pasado 3 de diciembre en Southampton.
Digwa, un sij de 23 años, apuñaló a Nowak con un kirpan, un cuchillo ceremonial cuyo porte está permitido en el Reino Unido por motivos religiosos. Tras el ataque, aseguró a los agentes que el joven le había insultado por su raza y agredido.
Nowak trató de defenderse de la acusación mientras se desangraba. Andrew Mortimore, uno de los vecinos que presenció los momentos posteriores al ataque desde su vivienda, declaró ante el tribunal que escuchó a un hombre decir: «No soy racista».
El fiscal Nicholas Lobbenberg explicó al jurado que aquellas palabras habían sido pronunciadas por la víctima. «Incluso mientras Henry agonizaba, dijo: «No soy racista»», afirmó durante el juicio.
La acusación falsa también fue difundida por Gurpreet, hermano del asesino, que llamó al teléfono de emergencias y aseguró: «Ha atacado verbalmente a mi hermano por motivos racistas». De fondo podía escucharse a Nowak suplicando: «No, no lo hice».
Otro vecino, Sean Baldock, relató que escuchó a varias personas gritando en la calle y que la discusión fue adquiriendo un tono cada vez más violento. Según su testimonio, alguien gritó «este blanco nos ha atacado por motivos racistas». Baldock también escuchó a un hombre, al que identificó como la posible víctima, repetir: «Voy a morir. Voy a morir». Otra persona le respondió: «No vas a morir, estás bien».
Cuando llegaron los primeros agentes, Nowak les advirtió hasta cuatro veces de que había sido apuñalado. «Me han apuñalado», insistió. Uno de los policías respondió: «No creo que sea cierto, amigo».
Los agentes arrestaron al joven bajo la sospecha de haber agredido a Digwa y terminaron esposándole mientras agonizaba. La actuación policial provocó una fuerte polémica en Reino Unido y reavivó las acusaciones sobre la existencia de una Policía de «dos niveles», expresión utilizada para denunciar un supuesto trato diferente de los agentes en función de la raza de los implicados.
Los dos primeros agentes que acudieron al lugar están siendo investigados por la Oficina Independiente de Conducta Policial (IOPC) por posible mala conducta grave. La investigación analiza por qué no detectaron que Nowak necesitaba asistencia médica urgente y por qué decidieron detenerle en lugar de prestarle primeros auxilios.
La exnovia del joven también rechazó durante el juicio las acusaciones de racismo. La mujer, de ascendencia jamaicana e irlandesa, aseguró que su origen «nunca había sido un problema» durante su relación con Nowak. «De hecho, Henry estaba muy orgulloso de mis orígenes», declaró.
El juez William Mousley aseguró estar «seguro» de que Nowak nunca había dirigido ningún comentario racista a su asesino.
Los documentos judiciales también revelan una conversación entre Digwa y su hermano grabada en secreto por la Policía dentro de una furgoneta. Los agentes habían instalado micrófonos para escuchar a ambos durante un traslado realizado dos días después del asesinato.
«¿Qué hiciste? ¿Hiciste algo?», preguntó Gurpreet. Digwa respondió afirmativamente y señaló las diferentes partes de su cuerpo en las que había apuñalado a Nowak. «Deberías haberle pegado o haberle dado una paliza. ¿Por qué usaste el kirpan?», le preguntó su hermano. «Soy un tonto. Soy un idiota», contestó el asesino. Segundos después, Digwa preguntó si había cámaras en el lugar del crimen y añadió: «Si hay alguna, no se puede decir nada».
El padre de la víctima, Mark Nowak, ha denunciado públicamente el diferente trato recibido por su hijo y su asesino. Mientras Henry fue esposado cuando agonizaba, Digwa no fue inicialmente inmovilizado y, ya bajo custodia, pudo incluso acompañar a un agente hasta la cocina de la comisaría para elegir su comida.
Digwa fue declarado culpable de asesinato y condenado a cadena perpetua con un mínimo de 21 años de prisión.
El asesino, su hermano y su padre, Moga Singh, afrontan además otro procedimiento judicial por varios delitos relacionados con la posesión de armas. La Policía encontró en su domicilio, entre otros objetos, tres machetes, 37 espadas, tres espadas ninja, ocho puños americanos y varias armas prohibidas.
Los tres han negado los cargos y está previsto que sean juzgados en septiembre de 2027.