«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
El exnovio ha sido condenado a dos años de libertad condicional estricta

Nueve menores inmigrantes evitan la cárcel por la violación en grupo de una colegiala belga de 14 años: sólo harán servicios comunitarios

Policía belga. Europa Press.

Nueve menores inmigrantes han sido declarados culpables de violación múltiple contra una niña belga de 14 años en la localidad de Kortrijk, pero ninguno de ellos ha recibido pena de prisión. Las condenas se limitan, en la mayoría de los casos, a 30 horas de servicios comunitarios.

Los hechos ocurrieron durante las vacaciones de Semana Santa de 2024 en una zona boscosa llamada Kabouterbos. El entonces novio de la víctima, de 16 años, la engañó en varias ocasiones para llevarla al bosque, donde la esperaba un grupo de sus amigos, de origen inmigrante. La menor fue violada al menos en tres ocasiones entre el 2 y el 6 de abril, siendo agredida sexualmente «de diferentes formas» y grabada con teléfonos móviles. Los vídeos fueron compartidos posteriormente en Snapchat.

Según fuentes cercanas al caso, «la chica fue prestada y violada varias veces». De los once identificados inicialmente, nueve menores (de entre 11 y 16 años) fueron juzgados y condenados por violación. El exnovio, considerado el inductor de los abusos, ha sido condenado a dos años de libertad condicional estricta. Otro deberá seguir un programa sobre sexualidad y otro tratamiento por drogas. Ninguno ingresará en prisión.

La abogada de la víctima, Elise Standaert, describió el impacto devastador en la menor: «Su vida diaria ha sido destruida. Ya no es la misma adolescente. Ha pasado por el infierno y arrastrará este trauma el resto de su vida». La niña ha recibido una indemnización provisional de 15.000 euros y se le ha designado un perito para evaluar daños adicionales.

Cuando el caso salió a la luz en 2024, el alcalde de Kortrijk, Vincent Van Quickenborne, lo calificó de «actos repugnantes para los que no hay palabras». Sin embargo, la respuesta judicial ha sido extremadamente laxa, lo que ha generado indignación en sectores de la opinión pública belga.

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