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Ante el fracaso del multiculturalismo

Nuevo fracaso del multiculturalismo: Austria impone clases obligatorias de alemán en verano a miles de alumnos que no hablan el idioma

Niños entrando a una escuela en Austria. Europa Press.

El Parlamento de Austria ha aprobado este miércoles una medida extraordinaria que evidencia el colapso del modelo de integración multicultural: dos semanas obligatorias de escolarización en verano para los niños con bajo nivel de alemán, en su mayoría hijos de inmigrantes.

La reforma, avalada por la Cámara el 21 de enero, obligará a estos alumnos a asistir a clase durante las dos últimas semanas de las vacaciones estivales, en un intento de corregir una brecha lingüística que el propio Estado no ha logrado cerrar durante el curso ordinario.

Austria ya había introducido en 2018 las llamadas «clases especiales» para alumnos que apenas dominaban el idioma nacional, separándolos durante varias horas al día del resto de estudiantes. Ocho años después, el problema no sólo persiste, sino que se agrava, obligando ahora a recortar las vacaciones como medida de emergencia.

Según datos oficiales, la nueva obligación afectará a unos 49.000 escolares de un total de 1,2 millones, aunque en una primera fase se espera que 26.000 niños acudan ya este mismo año a estas clases forzosas de verano.

Antes de la votación, el ministro de Educación, Christoph Wiederkehr, defendió la iniciativa con una frase reveladora: «El alemán es la clave para la participación». Una afirmación que, implícitamente, reconoce que decenas de miles de alumnos escolarizados en Austria no pueden participar plenamente en la vida social, educativa y cívica del país.

La medida ha sido presentada como una apuesta por la «integración», pero para muchos observadores supone la admisión oficial de un fracaso estructural: tras años de inmigración masiva y discursos buenistas, el sistema educativo se ve obligado a imponer refuerzos obligatorios para evitar la formación de generaciones paralelas, incapaces de dominar la lengua del país que los acoge.

Mientras otros países europeos empiezan a endurecer sus políticas migratorias, Austria opta por parches educativos que trasladan el coste del problema a las escuelas, los profesores y los propios alumnos, sin abordar el origen del desajuste.

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