«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Con 20 votos a favor, 9 en contra y 2 abstenciones

Nuevo golpe de Bruselas a la libertad: aprueba un informe que permitirá investigar a influencers y fortalecer medidas «contra la desinformación»

Ursula von der Leyen. Europa Press.

El Parlamento Europeo, a través de su Comité Especial sobre el Escudo para la Democracia Europea, aprobó un controvertido informe que abre la puerta a una mayor vigilancia sobre influencers y micro-influencers en nombre de la lucha contra la desinformación. Con 20 votos a favor, 9 en contra y 2 abstenciones, el texto recomienda examinar el papel de estos creadores de contenido en la formación de la opinión pública y en posibles campañas de «interferencia extranjera», lo que para sus críticos representa un nuevo paso hacia el control de la libertad de expresión.

El documento, elaborado por el eurodiputado Tomas Tobé, incluye propuestas para reforzar las redes de fact-checkers, intensificar la monitorización de la desinformación online y proteger el «discurso democrático» durante los periodos electorales. Entre las medidas destacan la revisión del impacto de nano y micro-influencers, así como la promoción de herramientas para contrarrestar lo que Bruselas considera manipulación informativa, generando alarmas sobre una posible censura encubierta bajo el paraguas de la protección democrática.

Este informe forma parte del ambicioso proyecto del Escudo para la Democracia Europea, impulsado por la Comisión para combatir la injerencia extranjera, especialmente de Rusia, China e Irán. Sin embargo, el enfoque en los influencers y en el control de plataformas ha sido interpretado por sectores críticos como un intento de Bruselas de extender su influencia sobre el debate público y silenciar voces disidentes fuera de los canales tradicionales.

La votación contó con la oposición de los grupos ECR, Patriots for Europe, Europe of Sovereign Nations y The Left, además de un eurodiputado no adscrito. Estos sectores argumentan que el texto prioriza la vigilancia sobre la libertad individual y que medidas como la supervisión de creadores de contenido independientes podrían utilizarse para perseguir opiniones incómodas bajo la etiqueta de «desinformación».

El eurodiputado chipriota Fidias Panayiotou, miembro del comité y voz crítica dentro del Parlamento, denunció inmediatamente el resultado a través de un vídeo grabado en el hemiciclo. En él, mostró su preocupación por lo que considera una derrota en la defensa de la libre expresión y alertó sobre el riesgo de que estas recomendaciones deriven en herramientas de control sobre cualquier persona con influencia en redes sociales.

Organizaciones y eurodiputados defensores de la libertad de expresión han calificado el informe como un «golpe de Bruselas» que podría normalizar la investigación y el escrutinio de ciudadanos corrientes que generan contenido, especialmente aquellos que cuestionan narrativas oficiales. El texto aún debe pasar por el pleno del Parlamento Europeo en los próximos meses, donde se espera un debate más amplio.

Con esta aprobación en comisión, la Unión Europea avanza hacia un marco normativo más estricto que combina la protección de las instituciones democráticas con un mayor poder de intervención sobre el ecosistema digital. Sus detractores temen que, lejos de blindar la democracia, estas medidas terminen erosionando uno de sus pilares fundamentales: el derecho a opinar y difundir ideas sin temor a ser investigado por las instituciones comunitarias.

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