Agentes de la Guardia Fronteriza de Podlachia, en Polonia, descubrieron recientemente un túnel bajo la frontera con Bielorrusia, utilizado por migrantes ilegales para eludir la vigilancia. Se trata del segundo túnel hallado este año, según confirmó el ministro del Interior, Marcin Kierwiński.
El hallazgo, ocurrido en la zona más tensa del flanco oriental de la Unión Europea, no es un caso aislado. Informes recientes, citados por Euro News, confirman la existencia de redes de contrabando que excavan túneles en distintos puntos de Europa Central para introducir migrantes desde Asia y África hacia el territorio comunitario.
Las autoridades polacas investigan quién construyó el túnel y cuándo se utilizó por última vez, pero no descartan la implicación del régimen de Aleksandr Lukashenko, acusado desde 2021 de instrumentalizar la inmigración ilegal como arma política contra la Unión Europea.
Aquel año, Minsk comenzó a facilitar visados a ciudadanos de terceros países y a prometerles un «camino hacia Europa» a través de su territorio. Miles de inmigrantes fueron transportados hasta la frontera con Polonia con la connivencia del régimen bielorruso, que después los dejó abandonados en la zona fronteriza.
«Se han convencido de que Bielorrusia es culpable de la crisis migratoria, pero no tenemos ninguna culpa», se defendió Lukashenko, que admitió haber dejado de cooperar con la UE en el control fronterizo tras la imposición de sanciones. «No detendremos a los inmigrantes como antes», advirtió.
Polonia completó en 2025 la valla eléctrica más avanzada del continente, equipada con sensores e inteligencia artificial capaz de detectar movimientos mínimos. La infraestructura, que costó 116,5 millones de euros, cubre toda la frontera con Bielorrusia.
Sin embargo, los túneles descubiertos muestran que la presión migratoria y el ingenio de las mafias continúan desbordando los sistemas de control. En lo que va de año, se han registrado más de 120 intentos de cruce ilegal, la mayoría frustrados por el Ejército y la Guardia Fronteriza polaca.
El fenómeno no se limita a Polonia. En Hungría, la policía ha detectado túneles similares en la frontera con Serbia, utilizados para introducir inmigrantes hacia Europa Occidental. En 2020 se descubrió un paso de 24 metros de largo cerca de la ciudad de Mórahalom, el tercero en apenas un año. Los anteriores, localizados en Ásotthalom y Csikeria, medían 34 y 21 metros, respectivamente. En una de las operaciones se detuvo a 44 inmigrantes y un contrabandista.
Desde la crisis migratoria de 2015, el Gobierno de Viktor Orbán ha levantado vallas de alambre y endurecido las leyes migratorias, insistiendo en que Europa debe blindar sus fronteras o perderá el control de su soberanía.
La preocupación por el aumento de la inmigración ilegal también ha llegado a Alemania, donde el ministro del Interior, Alexander Dobrindt, ha discutido con sus homólogos europeos la creación de centros de deportación en terceros países y zonas de retención internas para agilizar expulsiones.
El descubrimiento de estos túneles revela una red organizada de contrabando humano que conecta los Balcanes, Europa Central y el norte del continente. Lo que antes eran rutas a cielo abierto ahora se ha convertido en un sistema clandestino subterráneo que cuestiona la seguridad de las fronteras europeas.