El presidente de Polonia, Karol Nawrocki, ha vetado la ley impulsada por el Gobierno para aplicar en el país la Ley de Servicios Digitales (DSA) de la Unión Europea, al considerar que abre la puerta a un sistema de censura administrativa incompatible con la libertad de expresión.
En un comunicado tras anunciar su decisión, Nawrocki advirtió de que la norma concedería a funcionarios del Estado un poder excesivo para retirar contenidos en internet, sin garantías suficientes y con un grave riesgo de abuso político. «Como presidente no puedo firmar una ley que, en la práctica, introduce la censura administrativa», afirmó, comparando el modelo propuesto con escenarios propios de la novela 1984 de George Orwell.
El veto bloquea la transposición nacional de la legislación digital europea y agrava el pulso entre Varsovia y Bruselas sobre el control de los contenidos en línea. Desde el entorno presidencial se subraya que la DSA permitiría limitar opiniones incómodas bajo conceptos ambiguos como «desinformación» o «contenido dañino», sin control judicial efectivo.
Desde el Gobierno, el ministro de Asuntos Digitales, Krzysztof Gawkowski, cargó contra la decisión y acusó al presidente de debilitar la seguridad en internet y de proteger a delincuentes digitales. Organizaciones mediáticas y de derechos humanos alineadas con la narrativa comunitaria también han advertido de que el veto dificultará la lucha contra la supuesta desinformación.
Sin embargo, desde sectores soberanistas y conservadores se defiende que el rechazo presidencial es un dique frente a la expansión de un modelo europeo de control ideológico del espacio digital, cada vez más cuestionado por su impacto sobre la libertad de expresión y el pluralismo político. El veto expone ahora a Polonia a un nuevo conflicto con la Comisión Europea, que ya ha iniciado procedimientos contra varios Estados miembros por retrasos en la aplicación de la DSA.