La fractura social en Reino Unido se hace cada vez más visible. Una investigación periodística ha destapado la existencia de decenas de anuncios de alquiler en Londres que excluyen abiertamente a quienes no sean musulmanes, en clara vulneración de la legislación vigente, según informa The Telegraph.
Los anuncios, difundidos en plataformas como Facebook, Gumtree o Telegram, incluyen mensajes explícitos como «sólo para musulmanes», «preferiblemente musulmanes» o «para chicos musulmanes», evidenciando una práctica sistemática de discriminación en el acceso a la vivienda.
Estas ofertas se concentran en barrios de la capital británica como Ilford, Newham, Barking, Dagenham o Walthamstow, zonas donde este tipo de prácticas se ha normalizado hasta el punto de generar circuitos paralelos de alquiler basados en criterios religiosos y étnicos.
La normativa británica, recogida en la Equality Act de 2010, prohíbe de forma expresa cualquier discriminación por motivos de religión, raza o género en el acceso a bienes y servicios, incluido el mercado inmobiliario. Sin embargo, la realidad demuestra que estas normas están siendo ignoradas de forma sistemática.
En algunos casos, los propietarios no ocultan su rechazo. Al ser preguntados si aceptarían inquilinos no musulmanes, las respuestas fueron tajantes: «no» o incluso «lárguese», reflejando una actitud de exclusión abierta.
La gravedad del asunto no reside sólo en la ilegalidad de estas prácticas, sino en lo que revelan: la consolidación de espacios segregados dentro de una de las principales capitales de Europa, donde las reglas comunes dejan de aplicarse en función de la identidad religiosa.
El escándalo ha generado reacciones políticas. El portavoz económico de Reform UK, Robert Jenrick, calificó los anuncios como «repugnantes y contrarios a los valores británicos», subrayando que no existiría tolerancia si la discriminación se dirigiera contra otros grupos.
A pesar de ello, la respuesta institucional ha sido limitada. Algunas plataformas han retirado anuncios tras ser alertadas, pero el fenómeno persiste y continúa extendiéndose a través de canales menos visibles.