El número de delincuentes extranjeros que han salido de prisión pero permanecen en libertad en Reino Unido sin haber sido deportados ha alcanzado un nuevo máximo bajo el Gobierno laborista, según registra el Daily Mail.
Los datos oficiales del Ministerio del Interior británico muestran que, al cierre de marzo, había 19.779 extranjeros condenados viviendo en la comunidad pese a estar sujetos a procedimientos de deportación o expulsión administrativa.
La cifra representa un incremento de casi 1.200 personas en apenas un año y de cerca de 2.200 desde que los laboristas llegaron al poder en julio de 2024, cuando el registro se situaba en 17.597. En términos medios, el aumento equivale a más de tres delincuentes extranjeros adicionales en las calles cada día durante los últimos doce meses.
La cifra se multiplica por cinco desde 2012
El crecimiento resulta todavía más significativo si se observa la evolución de la última década. En 2012, menos de 4.000 delincuentes extranjeros permanecían en libertad tras cumplir sus condenas sin haber sido expulsados. Desde entonces, la cifra se ha disparado en más de un 400%.
En teoría, los extranjeros condenados deberían pasar de la prisión a un centro de internamiento migratorio mientras se prepara su deportación. Sin embargo, la legislación sólo permite mantenerlos detenidos cuando existe una posibilidad realista de expulsión en un plazo próximo.
Los obstáculos burocráticos, la falta de documentación y la resistencia de determinados países a readmitir a sus ciudadanos complican las entregas. A ello se suman las solicitudes de asilo, las alegaciones de trata y los recursos amparados en los derechos humanos, utilizados en numerosos casos para paralizar o retrasar la deportación.
Las expulsiones aumentan, pero no bastan
El Ministerio del Interior devolvió a 5.858 delincuentes extranjeros durante los doce meses terminados en marzo, un 13% más que el año anterior y la cifra más alta desde 2017. Pese a ese aumento, las expulsiones no han logrado compensar el número de condenados que terminan sus penas y pasan a vivir en la comunidad.
El problema coincide con la política de excarcelaciones anticipadas adoptada para aliviar la saturación de las cárceles británicas. Decenas de miles de presos han salido antes de completar la mitad de las penas impuestas por los tribunales.