El Consejo del condado de Essex, gobernado por Reform UK, ha puesto en marcha un dispositivo de seguridad privada en Braintree, Chelmsford y Colchester ante la preocupación de numerosos vecinos por las concentraciones de solicitantes de asilo procedentes del centro de alojamiento de Wethersfield.
La iniciativa, denominada Operation Vanguard, consiste en el despliegue de seis vigilantes uniformados durante un periodo inicial de tres meses. Su misión será mantener una presencia visible en los centros urbanos, disuadir comportamientos antisociales y reforzar la sensación de seguridad entre los residentes.
El plan tendrá un coste aproximado de 118.000 libras más impuestos, aunque documentación previa del propio consejo contemplaba una partida de hasta 150.000 libras para la operación.
La medida responde a las quejas surgidas alrededor del antiguo aeródromo militar de RAF Wethersfield, convertido en un centro para solicitantes de asilo. Actualmente alberga hasta 800 personas y el Gobierno británico pretende elevar su capacidad hasta 1.245 residentes.
Decenas de hombres son trasladados diariamente a las ciudades
El Consejo de Essex asegura que la preocupación ha aumentado debido a la presencia diaria de grupos de hombres procedentes del centro en las localidades cercanas.
El líder del consejo, Peter Harris, ha explicado que el Ministerio del Interior opera una flota de 17 minibuses que transporta diariamente a residentes de Wethersfield hacia Braintree, Chelmsford y Colchester. Según el dirigente de Reform UK, las inquietudes son especialmente intensas entre mujeres y familias. «No estamos dispuestos a quedarnos de brazos cruzados y esperar al próximo incidente», defendió Harris al anunciar la iniciativa.
Desde Reform UK también han criticado la preparación que reciben los solicitantes de asilo antes de desplazarse por las localidades. Harris calificó de «lamentablemente insuficiente» la formación sobre cultura británica y sobre las normas de comportamiento esperadas en la sociedad.
Los vigilantes no tendrán poderes policiales
Los agentes privados desplegados dentro de Operation Vanguard no tendrán facultades policiales ni podrán sustituir a las fuerzas de seguridad. Su función será fundamentalmente preventiva: patrullar zonas céntricas, ofrecer una presencia disuasoria y comunicar posibles incidentes a las autoridades.
Essex Police, sin embargo, ha rebajado la percepción de inseguridad defendida por el consejo. La Policía asegura que Braintree, Chelmsford y Colchester son lugares seguros y sostiene que los niveles de delincuencia en las tres localidades son inferiores a los registrados hace tres años. También afirma que la criminalidad directamente relacionada con el centro de Wethersfield es reducida.
Reform UK defiende, pese a ello, que la ausencia de grandes cifras de delincuencia no invalida las preocupaciones expresadas por los residentes y que el dispositivo busca precisamente prevenir incidentes antes de que se produzcan.
Reform endurece su política migratoria a nivel local
El despliegue supone una nueva muestra de la estrategia adoptada por Reform UK en los gobiernos locales que controla, donde el partido de Nigel Farage está intentando aplicar una política mucho más dura frente a las consecuencias de la inmigración y del sistema británico de asilo.
La operación se produce además mientras el Gobierno mantiene sus planes para ampliar el centro de Wethersfield en más de un 50%, una decisión que ha generado fuerte oposición entre sectores de la población local.
Frente a las críticas de laboristas y liberaldemócratas, que consideran que el dispositivo puede alimentar la estigmatización de los solicitantes de asilo, Reform UK sostiene que la prioridad debe ser atender las preocupaciones de seguridad de los ciudadanos. Operation Vanguard funcionará inicialmente durante tres meses y el Consejo de Essex evaluará posteriormente sus resultados antes de decidir si mantiene o amplía el dispositivo.