«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
«Esto es intolerable y tenemos que enfrentarlo con toda nuestra fuerza»

Suecia inicia una investigación oficial sobre la infiltración del islamismo en el país y la influencia de la entidad Hermanos Musulmanes

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Parlamento de Suecia. Europa Press

La ministra de Educación e Integración de Suecia, Simona Mohamsson, ha anunciado que han abierto una investigación oficial para esclarecer lo que calificó como una «infiltración islamista» en el país. El examen se centrará en la actividad de la entidad Hermanos Musulmanes y en sus intentos de influir tanto en la vida social como en la política nacional, según adelantó el diario Expressen.

Mohamsson subrayó que el islamismo político ha echado raíces en diversas zonas de Suecia, con capacidad para controlar barrios enteros, condicionar centros escolares, apropiarse de espacios del sistema de bienestar e incluso presionar a partidos políticos. «Esto es intolerable y tenemos que enfrentarlo con toda nuestra fuerza», sentenció.

La ministra dejó claro que muchos de los musulmanes que residen en el país se integran sin problemas, celebran tanto el Eid como la Navidad y combinan las series árabes con los programas de la televisión pública sueca. No obstante, advirtió de que son precisamente esos ciudadanos los que más sufren el auge de corrientes islamistas que los utilizan como escudo.

El detonante de esta decisión fue un informe presentado en Francia en el verano de 2025, en el que se alertaba de la fuerte implantación de los Hermanos Musulmanes en Europa. Ese documento señalaba a Suecia como uno de los principales focos de la organización, junto con países como Alemania, Reino Unido o Francia. Entre los factores que alimentan esa influencia, los expertos destacaban tres: el flujo económico procedente de Catar, las políticas suecas de multiculturalismo excesivamente laxas y las conexiones entre islamistas y formaciones políticas locales, en especial el Partido Socialdemócrata.

El debate sobre la Asociación Islámica en Suecia está en el centro de la polémica. Numerosos analistas consideran que actúa como filial de la Hermandad en el país, algo que la organización niega rotundamente.

En su intervención, Mohamsson fue tajante al recalcar que el islamismo es incompatible con la democracia: «No aspira a constituciones, sino a la sharia; no busca integración, sino aislamiento. Pretende que los hombres controlen a las mujeres y niega a las personas la libertad de amar a quien quieran. Nuestra lucha no es contra el islam, sino contra quienes manipulan la religión para destruir nuestros valores».

La ministra advirtió, además, del peligro que supone la ingenuidad política, poniendo como ejemplo la cesión de salas de oración por parte de los socialdemócratas en Gotemburgo a grupos de carácter islamista.

Finalmente, confirmó que la investigación tendrá un carácter amplio y que no se limitará a los aspectos relacionados con la violencia o el terrorismo. «El islamismo también consiste en aprovechar las reglas de la democracia para socavar la propia democracia. Lo hemos tolerado demasiado tiempo y ha llegado la hora de ponerle fin», concluyó.

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