«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
La víctima, identificada como Hans-Jürgen W., fue hallada sin vida por sus hijos el pasado 3 de mayo

Tres inmigrantes con órdenes de expulsión y antecedentes son acusados de torturar y matar a un jubilado de 93 años en Colonia (Alemania)

Policía de Alemania. Europa Press.

Tres inmigrantes con amplios antecedentes penales, órdenes de expulsión o entradas ilegales en Alemania han sido acusados de matar a un jubilado de 93 años en su propia vivienda en Colonia, en un caso que ha vuelto a sacudir el debate sobre inmigración, criminalidad y fallos administrativos en el país.

La víctima, identificada como Hans-Jürgen W., fue hallada sin vida por sus hijos el pasado 3 de mayo en su bungalow del distrito de Colonia-Neubrück, después de que dejara de responder al teléfono y no abriera la puerta de su domicilio. La vivienda había sido registrada y faltaban varios objetos, entre ellos su bicicleta eléctrica, su teléfono, su tarjeta bancaria y su alianza de boda.

La Fiscalía cree que el anciano fue elegido deliberadamente por su vulnerabilidad. El fiscal jefe de Colonia, Ulrich Bremer, declaró a Bild que existe una «fuerte sospecha» de que los tres acusados cometieron conjuntamente asesinato y robo con resultado de muerte. Según explicó, la causa se apoya especialmente en restos de ADN, huellas y grabaciones de cámaras de seguridad.

Bremer señaló que los indicios apuntan a que los sospechosos habrían seleccionado de forma específica la vivienda del hombre de 93 años antes de actuar con «gran brutalidad» contra él.

Uno de los principales sospechosos es Nenad A., un ciudadano serbio de 30 años, solicitante de asilo rechazado y sin domicilio fijo. Según el Kölner Stadt-Anzeiger, era conocido por las autoridades alemanas por delitos de robo, fraude, falsificación y extorsión, además de haber cometido infracciones en Austria y Hungría.

El sospechoso había permanecido en prisión en Mannheim hasta el 14 de abril. Antes de su puesta en libertad, las autoridades alemanas emitieron una orden de deportación contra él. Sin embargo, según los medios locales, abandonó voluntariamente el país rumbo a Serbia el 21 de abril, aparentemente para evitar una expulsión formal, y regresó ilegalmente a Alemania pocos días después.

Nenad A. fue detenido el 11 de mayo de forma fortuita, después de que la Policía interceptara un vehículo robado y comprobara que él iba al volante. Los investigadores ya lo habían vinculado con la escena del crimen mediante restos de ADN, huellas dactilares, colillas y rastros encontrados en objetos que los autores habrían tocado.

El segundo sospechoso fue arrestado en un centro de refugiados de Köln-Mülheim. Según Kölner Stadt-Anzeiger, también era conocido por la Policía por delitos contra la propiedad y de tráfico. Pese a ello, su permiso de residencia habría sido prorrogado en varias ocasiones por la oficina de extranjería de Colonia, la última de ellas hasta diciembre de 2026. Focus Online lo identifica como un sospechoso bosnio cuyos antecedentes eran presuntamente conocidos por las autoridades.

El tercer acusado es Bajram K., de 36 años, nacido en Macedonia. Fue detenido por la Policía austríaca el 19 de mayo en la estación central de Salzburgo. Tenía antecedentes por delitos contra la propiedad, sexuales, violentos y de tráfico. Según los informes citados, había sido deportado en 1993 y 2014, regresó posteriormente, obtuvo residencia temporal y estatus de tolerado en Münster, volvió a ser deportado y habría entrado de nuevo ilegalmente en Alemania por tercera vez el 29 de abril de 2024.

La investigación también se ha extendido al entorno de clanes criminales de Colonia. Medios locales señalan que las pruebas condujeron a la Policía hasta una extensa familia criminal residente en alojamientos municipales del distrito de Kalk. Durante un registro fueron detenidas temporalmente dos mujeres, aunque posteriormente quedaron en libertad al no encontrar los investigadores indicios suficientes para mantenerlas bajo custodia.

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