Las autoridades alemanas han confirmado que tres de los cinco detenidos en Baviera por un presunto plan islamista para atacar un mercado de Navidad accedieron al país con visados de trabajador cualificado, una revelación que vuelve a poner en cuestión el sistema de control migratorio impulsado por Berlín.
Los arrestos se produjeron la pasada semana, cuando los servicios de seguridad frustraron un supuesto plan para embestir con un camión a los asistentes a un mercado navideño en la región de Dingolfing. Según las investigaciones, el objetivo era provocar una masacre en un espacio con gran afluencia de civiles.
De acuerdo con informaciones publicadas por el diario Bild, los tres sospechosos que entraron con visado laboral son ciudadanos marroquíes, identificados como Bilal T., Mounir A. y Adil H. Los tres llegaron a Alemania el 14 de noviembre, el último día de validez de sus visados de 90 días, y fueron empleados en un concesionario de automóviles en la localidad de Wallersdorf.
El establecimiento pertenece a Moustafa M., un ciudadano egipcio conocido por la Policía por sus declaraciones islamistas radicales. Según medios alemanes, este empresario habría llegado a pedir públicamente durante una oración del viernes un atentado contra un mercado navideño, instando a causar el mayor número posible de muertos o heridos.
Los otros dos detenidos son un ciudadano egipcio y un ciudadano sirio. Cuatro de los sospechosos permanecen bajo orden judicial de prisión preventiva, mientras que un quinto ha sido ingresado en custodia preventiva por razones de seguridad.
El ministro del Interior de Baviera, Joachim Herrmann, ha destacado la rápida cooperación entre los distintos cuerpos de seguridad para evitar el ataque. Sin embargo, el caso ha reabierto el debate en Alemania sobre la utilización de canales legales de inmigración para introducir individuos radicalizados, así como sobre la falta de controles ideológicos y de seguridad en la concesión de visados laborales.