La operación de Estados Unidos que acabó con la caída del dictador Nicolás Maduro ha vuelto a poner el foco sobre una red de simpatías y colaboraciones internacionales que el chavismo cultivó durante años en Europa. Entre ellas, una especialmente incómoda para el Elíseo: uno de los hombres más cercanos a Emmanuel Macron participó activamente en la campaña que llevó a Maduro al poder en 2013.
Se trata de Ismaël Emelien, considerado durante años la mano derecha de Macron y uno de los arquitectos del movimiento En Marche!. La información, investigada por L’Express en 2016 y retomada en 2019 tras la salida de Emelien del Elíseo, detalla su implicación directa en la estrategia electoral chavista junto a Gilles Finchelstein, entonces directivo de la consultora Havas.
Según las investigaciones periodísticas, Emelien viajó a Venezuela y trabajó «un día a la semana durante tres meses» en la campaña de Maduro, mientras Finchelstein admitía haber colaborado en el posicionamiento estratégico del candidato. La misión, activada cuando la muerte de Hugo Chávez era inminente, movilizó a más de 30 profesionales para ofrecer un servicio integral: producción de anuncios, documentales, actos de campaña, redes sociales y asesoría política.
Años después, Emelien alegó que se habían equivocado con Maduro. «Creímos que era un reformista; durante la campaña comprobamos que no lo era», afirmó. Pero el hecho central permanece: recursos humanos y talento político franceses fueron puestos al servicio de la sucesión de una dictadura.
Estas revelaciones resurgen ahora mientras sectores de la izquierda francesa tratan de blanquear el historial del chavismo y desviar la atención hacia una crítica furibunda a Washington. El pasado 4 de enero, alrededor de un millar de personas se manifestaron en la Place de la République de París contra la detención de Maduro, convocadas por partidos de izquierda.
Entre las voces más estridentes destacó Jean-Luc Mélenchon, líder de La France Insoumise, quien calificó la caída del dictador como un «secuestro odioso» y acusó a Macron de respaldar a Trump. Mélenchon fue un admirador declarado de Hugo Chávez y defendió a Maduro incluso tras unas elecciones cuestionadas por la comunidad internacional.
Mientras tanto, activistas presentes en la protesta preferían rebajar los crímenes del régimen y concentrar sus ataques en el presidente estadounidense, al que llegaron a calificar de «verdadero dictador», en un ejercicio de inversión moral ya habitual en la izquierda europea.