«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
el supremo británico ha establecido que el término sexo se refiere al sexo biológico

Un ayuntamiento de Londres veta a una mujer en todos sus centros deportivos por denunciar la presencia de un hombre en el vestuario femenino

Miranda Newsom. The Telegraph.

El Ayuntamiento de Southwark, en el sur de Londres, ha vetado durante un año a una mujer de todos sus centros deportivos municipales tras denunciar la presencia de un hombre en el vestuario femenino. La sanción no se limita al gimnasio que utilizaba con regularidad, sino que se extiende a los ocho complejos públicos gestionados por el consistorio en el distrito.

La afectada es Miranda Newsom, ejecutiva de marketing de 60 años y madre de dos hijos, que llevaba más de dos años entrenando en el Castle Leisure Centre. Los hechos se produjeron el pasado mes de octubre, cuando accedió al vestuario femenino y se encontró con lo que describe como «una persona claramente masculina» lavándose las manos en uno de los lavabos.

No se trataba de un episodio aislado. Newsom ya había detectado en ocasiones anteriores la presencia de hombres en instalaciones reservadas a mujeres y había trasladado varias quejas por correo electrónico a la dirección del centro, sin recibir respuesta alguna. Esta vez decidió no permanecer callada.

«Lo vi nada más entrar. Era un hombre alto, con el pelo largo y ropa femenina, de pie frente al lavabo«, relata a The Telegraph. «La semana anterior ya lo había visto allí, pero no me atreví a decir nada. Ese día me sentí con fuerzas», añade.

Según su testimonio, se acercó y le habló con calma. «Le dije que probablemente sería una persona decente, pero que aquel era un vestuario femenino y que los hombres no podían estar allí». La reacción fue inmediata: «Me gritó que era una mujer según su certificado de nacimiento y su pasaporte«.

A continuación, el hombre comenzó a grabarla con el teléfono móvil y a preguntar en voz alta si otras usuarias tenían algún problema con su presencia. Una joven respondió que no. Otra mujer, que se encontraba envuelta sólo en una toalla, no intervino.

El altercado continuó en la recepción del centro y acabó con la llegada de la Policía, que no adoptó ninguna medida. Pese a ello, el Ayuntamiento abrió una investigación contra Newsom. La resolución se le comunicó la semana pasada.

Su membresía, por la que abonaba 36,99 libras al mes, ha quedado suspendida durante un año. El motivo alegado es un comportamiento considerado «no apropiado». Entre los cargos figura haber «malgenerizado» al hombre al referirse a él con los pronombres «él».

«Es absurdo. No le increpé en una sala de pesas. Estaba en un vestuario femenino, donde el sexo sí es relevante«, denuncia.

La decisión municipal resulta aún más controvertida tras la sentencia del Tribunal Supremo británico del pasado mes de abril, que estableció que el término sexo en la Ley de Igualdad se refiere al sexo biológico. El fallo se ha interpretado como una obligación de excluir a hombres de los espacios de un solo sexo, como vestuarios femeninos, aseos u hospitales.

Aun así, el Ayuntamiento de Southwark sostiene que sigue a la espera de directrices más claras por parte de la Comisión de Igualdad y Derechos Humanos y asegura que sus políticas permanecen «en revisión».

Durante la reunión con responsables del centro, Newsom afirma que quedó perpleja al escuchar que se realiza una «evaluación visual» para decidir quién puede acceder a un vestuario femenino. «Les pregunté si un hombre con el pelo largo y una camiseta rosa podía entrar, pero no otro con el pelo corto y ropa deportiva. No supieron responder», incide.

Newsom se ha visto obligada a cambiar de gimnasio y estudia emprender acciones legales contra el consistorio. «Dicen que no ha habido incidentes», concluye. «Pero cada vez que una mujer se siente observada o intimidada por un hombre mientras se cambia de ropa, eso ya es un incidente. ¿Por qué se sacrifica nuestra seguridad para no incomodar a unos pocos?«, se pregunta.

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