«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
La comunidad judía británica denuncia un aumento de incidentes antisemitas

Un detenido en Londres por vandalizar una estatua de Winston Churchill con pintadas que lo califican de «criminal de guerra sionista»

Estatua de Churchill. Redes Sociales

Un hombre de 38 años ha sido detenido este viernes en Londres como presunto autor de unas pintadas contra la estatua del exprimer ministro británico Winston Churchill, situada junto al Parlamento, con mensajes que lo calificaban de «criminal de guerra sionista», en un nuevo ataque simbólico en pleno clima de tensión por la guerra en Oriente Próximo.

Según informó un portavoz de la Policía Metropolitana de Londres, el sospechoso fue sorprendido sobre las 4.00 horas de la madrugada rociando con espray rojo el monumento de bronce. Apenas unos minutos después, varios agentes procedieron a su arresto.

El hombre permanece bajo custodia acusado de daños criminales con agravante racial, de acuerdo con el comunicado policial. La zona fue acordonada a primera hora de la mañana mientras operarios municipales iniciaban las labores de limpieza de la escultura, cubierta con consignas como «Globalicemos la intifada».

Esta última proclama ha generado especial polémica en el Reino Unido. La comunidad judía la considera un lema antisemita que, a su juicio, legitima la violencia contra civiles israelíes. No en vano, las fuerzas de seguridad británicas ya habían advertido de que actuarían frente a cualquier incitación a la ‘intifada’.

El pasado diciembre, tras sendos atentados terroristas durante celebraciones judías en el Reino Unido y Australia, las policías de Londres y Mánchester anunciaron que detendrían a quienes alentaran públicamente la ‘intifada’, término árabe que significa «levantamiento» y que se asocia a los alzamientos palestinos contra Israel.

La comunidad judía británica, que ha denunciado un aumento de incidentes antisemitas desde el estallido del conflicto en Gaza, se encuentra bajo refuerzo policial. El Gobierno británico prometió incrementar la protección después de que el pasado 2 de octubre un británico-sirio arrollara con un coche y apuñalara a varios feligreses en una sinagoga de Mánchester durante la festividad de Yom Kipur.

En aquel atentado murieron tres personas, entre ellas el atacante y un feligrés que fueron abatidos por disparos policiales, y otras tres resultaron heridas. El suceso marcó un punto de inflexión en la estrategia de seguridad y elevó el nivel de alerta ante posibles ataques motivados por el extremismo.

La estatua de Winston Churchill, uno de los símbolos históricos más reconocibles del Reino Unido por su liderazgo durante la Segunda Guerra Mundial, no es ajena a la controversia. Ya en junio de 2020 apareció con pintadas que lo calificaban de «racista», en el contexto de las protestas del movimiento Black Lives Matter tras la muerte del afroamericano George Floyd en Estados Unidos.

El monumento, de 3,65 metros de altura, fue creado por el escultor Ivor Roberts-Jones, forma parte de un conjunto de doce estatuas dedicadas a estadistas en la plaza del Parlamento de Londres.

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