La solución no pasa por abrir aún más las fronteras, sino por reformas estructurales profundas
Un estudio de un ‘think tank’ francés desvela que el impacto de la inmigración es negativo y no pagará las pensiones a los mayores
Un estudio de un ‘think tank’ francés desvela que el impacto de la inmigración es negativo y no pagará las pensiones a los mayores
Inmigrantes en Francia. Redes sociales
Por Unai Cano
10 de mayo de 2026

Un estudio realizado por Philippe Lemoine, director de investigación del Observatoire Hexagone (think tank francés), ha desvelado que la inmigración no resolverá el problema de las pensiones en Francia ni en el resto de Europa. El informe desmonta la idea, ampliamente defendida en el debate político, de que la llegada masiva de inmigrantes puede compensar el envejecimiento demográfico y sostener el sistema de reparto. Según el análisis, el impacto real de la inmigración actual sobre el ratio de activos por jubilado es prácticamente nulo, y la solución no pasa por abrir aún más las fronteras, sino por reformas estructurales profundas.

Los datos presentados son contundentes. En 1945, Francia contaba con seis trabajadores por cada jubilado; hoy la ratio ha caído a tres y se proyecta en torno a 2,5 para 2050. Sin inmigración neta, el descenso sería sólo ligeramente mayor (hasta 2,32), lo que demuestra que los flujos migratorios actuales apenas frenan el envejecimiento. Lemoine subraya que las personas mayores de 60 años ya representan el 28% de la población y consumen el 60% del gasto social, una dinámica estructural que la inmigración no corrige de forma significativa.

Para mantener estable la ratio actual hasta 2050, Francia necesitaría triplicar su inmigración neta y recibir 600.000 personas al año, una cifra que el estudio califica de políticamente inviable. En el resto de Europa la situación es aún más crítica: Italia debería multiplicar por seis sus entradas netas y España por diez. El texto advierte que una inmigración masiva y rápida genera además rechazo social, como se ha visto en Alemania o Reino Unido, y suele acabar con políticas restrictivas.

El estudio del Observatoire Hexagone concluye que presentar la inmigración como la «solución mágica» a las pensiones es una distracción que impide afrontar los verdaderos desafíos. Entre ellos, alargar la vida laboral, ajustar las prestaciones o buscar nuevas formas de financiación. Lemoine insiste en que el envejecimiento es un fenómeno demográfico irreversible en las sociedades europeas y que sólo reformas valientes podrán garantizar la sostenibilidad del modelo social.

Esta investigación llega en un momento de intenso debate en Francia sobre la reforma de las pensiones y la política migratoria. Lejos de ofrecer respuestas fáciles, el informe de Philippe Lemoine invita a los responsables políticos a basar sus decisiones en datos reales y no en ilusiones demográficas.

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