Un tribunal alemán ha condenado a ocho años de prisión a un ciudadano afgano por intentar asesinar a su hija de tres años administrándole una cápsula con veneno para roedores con el objetivo de eludir el pago de la manutención. La sentencia, dictada por el Tribunal Regional de Landshut, considera probado que el acusado preparó una dosis letal de rodenticida envuelta en plástico y se la hizo ingerir a la menor antes de devolverla a su madre.
Según los jueces, la cantidad de veneno contenida en la cápsula correspondía con precisión a una dosis mortal para una niña de esa edad, un elemento clave en la condena por intento de asesinato. La menor logró sobrevivir de forma fortuita al vomitar la cápsula poco después de ingerirla. De no haberlo hecho, habría fallecido, subraya el tribunal.
Entre las pruebas determinantes figura el ADN del acusado hallado en el interior de la cápsula. Además, el testimonio espontáneo de la niña reforzó la acusación: la menor relató a una profesora de guardería que su padre le había introducido algo en la boca antes de acabar hospitalizada.
Durante el juicio, la defensa trató de responsabilizar a la madre, alegando que habría fabricado el episodio para incriminar al padre. Sin embargo, el tribunal descartó de plano esta versión por considerarla inverosímil.
La investigación reveló además que el acusado había estado semanas buscando información sobre distintos métodos de envenenamiento antes de cometer el ataque. El producto utilizado, fosfuro de aluminio, es una sustancia accesible empleada habitualmente para eliminar roedores.
Además del delito de intento de asesinato, el tribunal le ha declarado culpable de lesiones graves y maltrato a un menor bajo su custodia. La sentencia aún no es firme. La Fiscalía había solicitado una pena de nueve años de prisión, mientras que la defensa pedía la absolución.