El horror vuelve a sacudir Francia. La policía ha detenido a un inmigrante afgano acusado de violar hasta la muerte a una mujer de 80 años en la ciudad de Niort, en la región de Deux-Sèvres. El crimen se produjo la noche del 5 al 6 de julio, pero no fue hasta el 27 de septiembre cuando el sospechoso fue finalmente arrestado, según confirmó la Fiscalía de Poitiers.
El detenido, nacido en Afganistán, se encuentra en prisión preventiva. Según la prensa francesa, tendría alrededor de 20 años. Se le imputan cargos por «violación que resultó en la muerte sin intención de causarla».
La brutalidad del ataque y la avanzada edad de la víctima han provocado una ola de indignación y miedo entre los vecinos. «El contraste entre la edad de la mujer y la violencia del crimen es especialmente chocante», señala France Bleu. En las calles de Niort, los residentes hablan de un barrio «abandonado» donde se extiende el sentimiento de inseguridad y muchos consideran que «el Estado ha fallado en proteger a los más vulnerables».
Niort, con unos 60.000 habitantes, ha visto crecer la delincuencia en los últimos años. En 2023, los delitos subieron un 4,8% respecto a 2022, con un incremento del 15,7% en robos en domicilios y del 6,1% en delitos sexuales. Aunque la ciudad no alcanza las cifras de violencia de París o Marsella, los vecinos denuncian que la situación es cada vez más insostenible.
Este no es un caso aislado. En los últimos años, varios ancianos han sido víctimas de violaciones perpetradas por extranjeros en Francia, algunos con edades superiores a los 90 años e incluso un caso de una mujer de 102. Una realidad silenciada por las autoridades pero que revela una ola creciente de violencia contra los mayores en el país.
El caso ahora pasará a los tribunales, pero la región de Deux-Sèvres permanece marcada por un crimen que pone de nuevo en cuestión las políticas de inmigración y seguridad en Francia.